martes, 9 de agosto de 2016

Control y descontrol: La Roda a partir del 26 de julio


Hasta el 4 de septiembre de 1936 que se forme el gobierno de Largo Caballero, el aparato estatal, disuelto de golpe, dejará su puesto a los Comités y a sus tropas, es decir, las Milicias antifascistas. Estos Comités adoptarán varios nombres según los pueblos. En La Roda se llamará Comité de Salud Pública, quedando constituido el 26 de julio de 1936, justo al día siguiente de la toma de la provincia de Albacete, y se ubicará al principio en la misma sacristía de la Iglesia para pasar posteriormente a ocupar la casa de Aurelio Jiménez Izquierdo (ver imagen)1.

El Comité subordinó a la Junta municipal eliminando el aparato estatal local, asumiendo todo el poder y organizando milicias para combatir a los militares sublevados. El Ayuntamiento, como veremos después, seguirá funcionando pero ya con un mero papel simbólico y representativo de las instituciones republicanas, sin poder efectivo. En el Acta de constitución del Comité que adjunto se puede leer que éste actuará “sin limitación de funciones ni competencia en todos los asuntos que puedan presentarse en estos momentos gravísimos de la vida nacional”. Dichas funciones serán básicamente los asuntos relacionados con el orden público, circulación y requisas, junto a justicia, en lo relacionado con instrucción de sumarios y cárceles. Aparte de estas funciones habrá otras relacionadas con milicias y servicios auxiliares, abastos y sanidad.

Hasta el 3 de agosto, el Comité estará compuesto durante esta primera semana por: Antonio Gómez Irimia (Presidente y Delegado de Orden Público), Juan Carretero Lillo (Vicepresidente y Delegado de Abastos), Jose Antonio Valero Carretero (Secretario), Deusdedio del Campo Martínez (vocal y Delegado de Justicia), Restituto Gaitano García (Jefe de milicias); Gregorio Arenas Ortiz y Juan Carretero (vocales). En el documento de constitución del Comité vemos cómo éste está formado por los partidos y sindicatos que según su fuerza local, componen el Frente Popular, básicamente PSOE y UGT. No estará presente el PC, que será fundado después por miembros descontentos de UGT, como tampoco la CNT, que en La Roda se constituye como refugio de personas de derechas. Los partidos burgueses del Frente Popular como Izquierda Republicana o Unión Republicana tampoco estarán representados. El 3 de agosto el Comité de Salud Pública se transformará en el conocido Comité de Enlace del Frente Popular.

Para concluir con este asunto, decir que la revolución social que se produce con el estallido de la guerra implicó no sólo la formación de Comités y la movilización para combatir al enemigo, sino también un complejo proceso de incautación de fábricas, edificios y fincas, que quiso ser liderado por dichos Comités, aunque también por organizaciones sindicales al margen de los mismos. Se abre de esta manera un intenso y conocido debate en la zona republicana entre la necesidad de hacer la guerra o hacer la revolución, o ambas a la vez. La incautación y colectivización de negocios y explotaciones agropecuarias en La Roda lo explicaremos con mayor detalle en adelante.












Retomando el relato de otros hechos más dramáticos, mientras se persigue y detiene a los instigadores de la sublevación, en la madrugada del 26 al 27 se producía el asesinato de Pascual Cadenas en pleno centro del pueblo. Un grupo de micilianos que se hallaba reunido en el Bar Molina se encamina hacia la Estación a realizar labores de vigilancia. Dicho grupo estaba compuesto por Jose Antonio Valero Carretero, José Fraile “carpeto hijo”, Juan Jose Lozano Simarro “perchín”, Julián González Simarro “carrizo”, Atanasio Sotos Atienza “mataladrillos” y Prudencio Castillo Zalve. Conforme subían hacia la Estación, otros milicianos se unen al grupo, yendo unos armados y otros no. Al poco de llegar a la Estación de ferrocarril, llega un tren correo de Madrid del que se apea Pascual Cadenas Rodríguez de Vera, de 27 años, hijo menor de la familia Cadenas que estudiaba en la capital para Perito agrícola. En esos momentos es detenido y cacheado por el Jefe del grupo, Jose Antonio Valero Carretero, apodado el “gobernador de Guinea” y “valerito”, que a continuación se marcha en coche dando órdenes previamente al resto de milicianos para que se lo llevaran y supuestamente mataran. Así, se llevan al detenido hacia el pueblo bajando por el Paseo de la Estación y al llegar al Templete de la música, Julián González “carrizo”, que ahora actúa como jefe de grupo, ordena a Pascual Cadenas que levante el puño y diga tres veces “Salud, Viva la República”, lo cuál hace pero sin levantar el puño. Al llegar a la esquina del parque con Ramón y Cajal volvió Julián a dar la misma orden pero ante su negativa uno de los milicianos le dispara, siendo imitado por sus compañeros, recibiendo Pascual Cadenas varios disparos y quedando muerto en el suelo.





La conmoción tras el asesinato de este joven evidenció la violencia revolucionaria de los primeros momentos y el descontrol y desorganización de los grupos armados de micilianos, que ya venía gestándose tiempo atrás. Recién constituido el Comité de Salud Pública probablemente tras este asesinato se aconsejara que este tipo de crímenes, en caso de producirse, no debían realizarse a la vista de los vecinos de la localidad, sino extramuros de la misma, en caminos, carreteras o en los pueblos vecinos, como efectivamente así sucederá. En la noche del 6 al 7 de agosto, otros dos hermanos de Pascual Cadenas, Leopoldo y César, eran sacados de la cárcel-escuela por unos milicianos forasteros previo acuerdo con algunos miembros del Comité. En la zona del Portazgo los suben a un camión, asesinándolos en el km. 213 más 400 m. de la carretera de Ocaña a Alicante (a unos 4 km. dirección La Gineta). Al amanecer las autoridades acuden a recoger los cuerpos, que son subidos a un carro y llevados al cementerio. Según varias declaraciones, incluida la del propio sepulturero, los cuerpos tuvieron que ser tapados para ocultar las mutilaciones que les habían practicado.

Estos hechos y otros que veremos revelan, aparte de una aplicación desmesurada de la violencia más primitiva, la conflictividad e injusticias subyacentes durante el periodo anterior a 1936. En general, según Manuel Ortiz Heras, la represión de la retaguardia republicana fue más intensa en el interior agrario, donde se persiguió el poder local y a sectores sociales vinculados con etapas represivas anteriores. Dicha represión obedecía a venganzas y ajustes de cuentas acumulados en la cámara oculta de la memoria colectiva e individual. También se trataba de una violencia selectiva y clasista, encontrándonos en muchas ocasiones con que varios miembros de la misma familia son asesinados, como es el caso de los tres hermanos Cadenas Rodríguez de Vera.


1La casa de Aurelio Jiménez Izquierdo fue la antigua Casa de Telégrafos, todavía hoy en pie. Aparte de instalarse en este edificio el Comité de Enlace del Frente Popular, también funcionará aquí poco después el puesto del Socorro Rojo Internacional. A continuación inserto una imagen de la casa cuartel de la Guardia Civil que, como muchos recordarán, antiguamente estuvo ubicada en el actual Centro de Salud.


miércoles, 27 de julio de 2016

La Roda republicana: primeros enfrentamientos y asesinatos


       En torno a las 13 horas del 25 de julio de 1936, Albacete capital era tomada por fuerzas leales a la República procedentes de Alicante y Murcia junto a una columna anarquista procedente de Valencia. Una semana después, el alzamiento era sofocado en Albacete con la rendición incondicional de sus organizadores y la entrega de armamento y munición 1. El territorio se convertirá en zona de retaguardia permanente, sin frente, en manos del bando republicano hasta el final de la guerra. Ésta será la razón fundamental que explique por qué la mayoría de muertes que se producen sobre todo entre agosto y septiembre de 1936 son de personas de filiación política conservadora, de derechas, incluida la persecución a miembros del clero. También es la razón que explica la instalación de los Brigadas Internacionales en la provincia, aunque de esto hablaremos más tarde.

El caso es que el fracaso de la sublevación militar y el posterior estado de guerra civil es el contexto en que se producen atropellos por ambas partes; en la provincia de Albacete más especialmente por parte de los grupos de milicianos que de manera descontrolada ocupan el vacío de poder con una violencia desmedida que ya venía gestándose tiempo atrás. Desde las instituciones republicanas tanto a nivel estatal como provincial se dieron expresas manifestaciones para evitar los asesinatos y la venganza. Se trató por todos los medios de poner fin a estas manifestaciones por parte de determinados grupos a través de las “sacas” y los “paseos”, pero hasta que no empiecen a funcionar los Tribunales Populares, los meses de julio y agosto serán de una violencia inaudita al margen de la ley y por supuesto que al margen de cualquier consideración humana. Veamos qué sucedió en La Roda.

La consecuencia directa y simultánea del final de la “semana facciosa” fue la liberación de los presos de izquierdas, la detención de buena parte de los guardias civiles que habían participado en la rebelión y la persecución de la población civil que la apoyó. Ese mismo 25 de julio, muchos rodenses se enteraban a través de la radio del Bar Molina de que la provincia había caído en manos republicanas. Los concurrentes, emocionados, se echaron a la calle rápidamente, acudiendo a dicho bar y a las inmediaciones de la Miliaria mucha más gente pidiendo la apertura de las cárceles al grito de “vamos a por nuestros hermanos los presos” (posteriormente se instalarán aquí unos altavoces para emitir partes de guerra y demás novedades). Inmediatamente se acude a las cárceles a liberar a los presos a la vez que comienzan a organizarse grupos de milicianos que se encargarán de: perseguir y detener a los sublevados en sus casas y aldeas, conseguir todo el armamento posible y hacer guardias en edificios principales y entradas y salidas del pueblo. Tenemos información de que aparte de la cárcel del Ayuntamiento y de la cárcel de la Casa Cuartel de la Guardia Civil (ver imagen), se habilitan también otros locales y edificios como serán: las Escuelas, la Iglesia de El Salvador, la Ermita de Don José, la Estación, la casa de la Condesa de Villaleal, etc. Es más, parece ser que los accesos a la plaza que queda frente a la fachada principal de la Iglesia fueron tapiados para incrementar el espacio destinado a prisión, instalando un puesto de control en la parte exterior de la misma. El 31 de julio de 1936 ya había 170 detenidos en las cárceles de la localidad.





Simultáneamente a la liberación de los presos, se produce la detención y persecución de muchos de los que apoyaron la sublevación. Los expedientes que tenemos relatan decenas de casos de detenciones, registro de casas y requisa de armas. Partiendo de la idea de que estos relatos fueron extraídos bajo presiones, amenazas y torturas una vez finalizada la guerra, debemos tomarlos con mucha cautela. Por destacar algún incidente, el mismo 25 de julio se produce una serie de disparos en la casa de Dulcinio Collado. Al parecer, un grupo de milicianos había ido a buscar a Lucinio y a su yerno Delfín Paños. Uno de ellos grita “arriba las persianas” y acto seguido aparece Delfín con las manos levantadas. A continuación José Fraile Rubio lanza un disparo haciendo blanco en Delfín Paños, que cae de espaldas. Un tal Mariano Tobarra sube a la casa y desde la ventana empieza a decir que había un herido y que no disparasen más. Lucinio tira a la calle su escopeta y una pistola, que son recogidas por los milicianos. Se produce la detención de Lucinio Collado, de su yerno Delfín Paños y de su hermano Priscilo Paños. Como veremos en adelante, el 21 de agosto serán sacados de la cárcel y asesinados en la carretera de Barrax. Otro suceso que podríamos referir se trata del acontecido en el campo del Portazgo, tras la toma de la carretera de Albacete. Hallándose por allí Agapito Sahuquillo “follaca”, destacado miembro de Falange, un grupo de milicianos le disparan dejándolo herido en el suelo. Restituto Gaitano lo recoge y lo lleva al Hospital-Asilo donde será atendido.

En cuanto a los puntos de control destacados en la localidad, resaltar el ubicado en la salida norte dirección Madrid por la carretera de Minaya, concretamente en el garaje de Crispín. Al acercarse ese mismo día un camión lleno de falangistas y guardias civiles que procedente del norte huía quién sabe dónde tras la caída de la provincia, el encargado del taller, un tal Moreno, salió y disparó varios tiros sin producirse heridos. Como es evidente, muchos de los que organizaron y/o apoyaron la sublevación se verán obligados a huir para escapar a posibles represalias. El cabecilla de la sublevación en La Roda, Gabriel de Arce, huirá a Valencia y allí se mantendrá escondido hasta el final de la guerra. También se produce una auténtica desbandada de guardias civiles que no habían sido detenidos 2. De hecho, la primera víctima de la guerra civil en La Roda, parece ser un guardia civil huido de Albacete. Efectivamente, el 25 de julio, por órdenes de Deusdedio del Campo, varios milicianos marchaban en busca de un hombre desconocido al que detienen en el pinar de la Malena, concretamente en el Camino de la Patá, disparándole a continuación varios tiros. En los libros del Juzgado pone que “se ignora nombre y demás circunstancias”.

De ahora en adelante veremos cómo a algunos milicianos no les bastaba con “dar el tiro de gracia”, pues me da la sensación de que casi todos los miembros de los grupos agredían y disparaban a sus víctimas, por morbo, curiosidad o placer, ensañándose con ellas en la mayoría de los casos. En palabras del propio Ortiz Heras, a partir de ahora saldrán a la luz todos los problemas planteados desde abril de 1931: el reparto de la tierra, la solución al paro obrero, la actitud de la Guardia Civil, de los patronos, de la burguesía agraria y comercial detentadora de las principales fuentes de riqueza y de la Iglesia que los apoyaba. A su vez, grupos descontrolados de ciudadanos, algunos de ellos auténticos delincuentes, utilizarán las siglas de partidos y sindicatos obreros para sus propios intereses. Era el momento del robo, de la ocupación de fincas y propiedades y, por descontado, de la venganza personal.

1Gómez-Flores, Andrés, La Ciudad Inventada, Albacete en la Guerra Civil, 2002 (pág. 65)
2Unos 340 guardias civiles detenidos en el cuartel de Albacete salieron el día 26 con destino a Alicante en calidad de cautivos, siendo trasladados a los barcos mercantes Jaime II y Sil, convertidos en prisiones flotantes, siendo fusilados en cubierta muchos de ellos. Revista de Estudios Históricos, Dirección General de la Guardia Civil, año VI, Núm. 12, 1973

martes, 19 de julio de 2016

La Roda en guerra: 19 de julio de 1936


Del 17 al 19 de julio de 1936, las guarniciones militares y centros neurálgicos de poder fueron cayendo en manos de los insurrectos a lo largo de casi toda la geografía peninsular. En La Roda, según Deusdedio del Campo Martínez, uno de los líderes locales del Partido Socialista, en la madrugada del 19 de julio realizó una llamada telefónica al Cuartel de la Guardia Civil solicitando al cabo que se pusiera a disposición del Frente Popular; evidentemente esto ya no iba a suceder. Ese mismo día, sobre las 14.30, poco antes de consumarse la entrega del Ayuntamiento La Roda a la Guardia Civil, Deusdedio salía para Albacete junto al alcalde, José López Ballesteros, Lamberto Pérez y Jose Antonio Vera Zaragoza para hablar con el Gobernador sobre los hechos y recibir órdenes. A unos 100 metros antes de llegar al Gobierno Civil son detenidos por la Guardia Civil para posteriormente ser encarcelados. Así permanecerán hasta las 14 horas del día 25 de julio, momento en que la capital es tomada por tropas leales a la República.
Efectivamente, la sublevación militar contra la República comenzaba en Albacete capital a las 15 horas de la tarde del domingo 19 de julio; justo cuando el alcalde, Deusdedio y compañía, llegaban para informarse sobre la rebelión. Dominada la situación en la capital, el alzamiento fue extendiéndose por los pueblos de la provincia; de manera más inmediata por todos los tocados por la línea de ferrocarril y la carretera general que une Madrid con Murcia, entre ellos, La Roda 1.
En los Libros de Plenos se conserva el Acta por la que el Ayuntamiento de La Roda es entregado a la Guardia Civil. Ya eran las 18.30 de la tarde cuando se persona en las dependencias municipales el alférez de la Guardia Civil, Miguel Segura Limorte, solicitando al Secretario de la Corporación, Manuel Ávila Palacios, la entrega del Ayuntamiento. Allí se encontraban algunos concejales, que como negativa a la petición, abandonan las dependencias: Antonio Montero Montero, Florentino del Barco Picazo y Gregorio Arenas Ortiz. Los oficiales Julio Chacón y Ramón Cano, junto al alguacil, Longinos Escudero, permanecen junto al Secretario, procediendo a levantar Acta para la entrega del Ayuntamiento.


Como ya explicara en un artículo publicado en Crónica La Roda sobre represión, las órdenes del General Mola, El Director, fueron claras y contundentes: “El movimiento ha de ser simultáneo en todas las guarniciones comprometidas y desde luego, de una gran violencia. Las vacilaciones no conducen más que al fracaso” (Directrices para Marruecos). “Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo”. Afortunadamente, los acontecimientos en La Roda se desarrollaron sin derramar ni una gota de sangre ya que la conspiración había sido todo un éxito. La entrega pacífica del Ayuntamiento de La Roda a la Guardia Civil fue el punto culminante de unos preparativos perfectamente planificados tanto desde la cúspide militar, como por los cabecillas locales.
En el Archivo Histórico de Albacete se conservan muchos expedientes de los Tribunales Populares que contienen interesante información sobre los primeros días de la sublevación en la provincia. Por todos es de sobra conocido que el día 20 de julio amanece con una España dividida fruto del fracaso del golpe militar, dándose inicio la Guerra Civil. Como decía anteriormente, la provincia de Albacete será recuperada el 25 de julio de 1936. A partir de entonces, el 3 de agosto concretamente, se constituye un Juzgado Especial para conocer la causa del delito de rebelión militar en Albacete y su provincia. Según el contenido de las declaraciones de los procesados en el pueblo de La Roda, sabemos que una serie de elementos paisanos secundaron la actitud de la Guardia Civil, sublevándose contra el gobierno legítimo de la República.
Gabriel Arce Escobar fue el Jefe del Movimiento que del 19 al 25 de julio triunfó en La Roda, apropiándose del Ayuntamiento, dando órdenes, repartiendo armas de fuego y distribuyendo los grupos facciosos en los diferentes servicios de vigilancia y guardia de la población. Será condenado a la máxima pena aunque no se llegará a aplicar por hallarse en paradero desconocido. Vicente Ortega Marín, dirigente local de Falange, y Jose María Alarcón Rubio, serán condenados a reclusión perpetua acusados de delito de adhesión a la rebelión por haber sido nombrados jefes de grupo. El resto de procesados que apoyaron la sublevación y cumplieron dichos servicios de arresto a elementos de izquierdas y de vigilancia fueron: Venancio Calomarde Hidalgo, Juan Charco Aranda, Miguel Carrilero Ortiz, Emilio Fernández Rodríguez, José Escobar Muñoz, Casiano Navarro Aguado, Juan Serrano Casas, junto a otras procesadas: Sagrario Collado Ballesteros, Sierva Rodríguez Hontecilla y María Purificación Ramírez Onsurbe, que excitaron a la rebelión dando gritos subversivos por las calles de La Roda. Conforme se van instruyendo las causas, aumentará el número de procesados como César y Leopoldo Cadenas, Diego Berruga Cebrián, Aurelio Jiménez Izquierdo, Miguel Mas, Antonio y Jose María Ruiz Picazo, Job Escobar Montoya, Miguel Martínez Martínez, Wenceslao Cebrián Ballesteros, Antón Moratalla Santón, José Valls o Pío Viñas. Según la declaración de Carmelo González Ruiz, fueron unos 150 individuos aproximadamente los que tomaron el control del pueblo en estos días entre dirigentes y personas a su cargo.
El mismo 19 de julio por la tarde, fruto de la excitación y la confusión que se produce con el levantamiento, mucha gente de izquierdas había acudido a la Casa del Pueblo para analizar la situación, reuniéndose a su vez como forma de protesta contra el levantamiento. Aparte de dirigentes y simpatizantes políticos, a la Casa del Pueblo también había acudido gran cantidad de segadores, pues esa misma tarde del 19, habían sido avisados de la sublevación y de que tenían que acudir al pueblo desde sus puestos de trabajo para ponerse al servicio del Frente Popular y defender la República. Inmediatamente se declaraban en Huelga general a través del Sindicato de Segadores 2. Sin embargo, lo que sucede es que aprovechando la aglomeración de elementos izquierdistas, los insurrectos, después de tomar el Ayuntamiento, se dirigen a la Casa del Pueblo para proceder a detener a todos los que allí se encontraban y encerrarlos en las cárceles de la localidad e instalaciones habilitadas para tal efecto.
Los sublevados a su vez, proceden a publicar un bando a través de Alcaldía solicitando a todos los ciudadanos rodenses la entrega inmediata de cuantas armas poseyeran, siendo repartidas desde el mismo Ayuntamiento entre simpatizantes falangistas y obreros y siervos a cargo de los líderes rebeldes. En días sucesivos se procedería a la detención en sus domicilios de todos aquellos sospechosos de defender ideales marxistas que no hubieran sido localizados previamente en la Casa del Pueblo. Los insurrectos armados también recibían órdenes de no permitir la existencia en las calles de grupos de más de tres personas, además de disparar si veían movimientos sospechosos. Aparte de la práctica de detenciones y vigilancia de calles, también procedieron a controlar los puntos neurálgicos de la localidad, entradas y salidas de la misma, del Banco Español de Crédito, Estación de Ferrocarril, Ayuntamiento, Cuartel de la Guardia Civil, etc.
Por lo que respecta al control de la Estación de Ferrocarril y al personal de la misma, sabemos que los trabajadores ferroviarios (factores), también se declaran en Huelga general a través del Sindicato Nacional Ferroviario como protesta contra el Movimiento. Todos ellos serán detenidos por los sublevados y encarcelados en la Prisión Provincial hasta el 25 de julio, excepto los que apoyaron la insurrección, que fueron: el Jefe, Manuel Torrano Fernández, y los factores Juan Antonio Ochoa Collado, Virgilio López García y José Belmonte Fernández. Una vez que la provincia es recuperada por tropas leales a la República, se constituirá un Comité de Control Ferroviario de la Estación; entre otras tareas, procederá igualmente a la detención de los ferroviarios que apoyaron la sublevación. Aunque no tardaron en ser puestos en libertad, el 22 de septiembre el Comité emitía una resolución por la que se procedía a la depuración del personal desafecto a la causa republicana.

1Gómez Florez, Andrés, La Ciudad Inventada. Albacete en la Guerra Civil, Albacete, 2002 (pág. 56)

2Procedimientos sumarísimos de Atanasio Sotos Atienza (Mataladrillos) y Prudencio Castillo Zalve, que se hallaban segando en Tasoneras y Casa del Señor respectivamente.

domingo, 17 de julio de 2016

17 y 18 de julio de 1936


Antes de continuar, me gustaría insistir en que todos los acontecimientos y hechos aquí relatados han sido elaborados a partir de un pormenorizado estudio documental y bibliográfico. La mayor parte de la documentación existente se corresponde a la elaborada por los que ganaron la guerra: Tribunales Militares, Responsabilidades Políticas, Causa General, etc. Ésta es una realidad que siempre deberemos tener en cuenta a medida que leemos este contenido, puesto que puede afectar enormemente a la veracidad de lo relatado. Igualmente sucede en sentido inverso: aunque la documentación elaborada por los “perdedores” es de un volumen infinitamente inferior, nos encontramos frente a la misma problemática. Por ejemplo, el estudio de los expedientes que han quedado sobre las declaraciones ante los Tribunales Populares puede confundir al lector en el sentido de que algunas personas claramente “fascistas” y/o promovedoras o simpatizantes del alzamiento, frente a los Tribunales Populares se declaran inocentes, a la vez que aportan visiones distorsionadas, a veces consciente, otras inconscientemente, sobre la realidad de los hechos. Estas mismas personas aportarán denuncias y declaraciones totalmente opuestas una vez haya finalizado la guerra.

Por no extenderme demasiado en este punto, también he de decir, por lo que a mí respecta que, tratándose de la reconstrucción de la guerra civil a nivel local, he considerado ampliamente la posibilidad de aportar nombres completos o sólo sus iniciales. Amparada por la legalidad vigente y, habiendo transcurrido ya 80 años desde que se produjera el alzamiento, finalmente he optado por la introducción de nombres completos tanto para un bando como para el otro. Siempre se han conocido los nombres de los integrantes del bando perdedor en La Roda, tanto si fueron encarcelados, como ejecutados o exiliados. Las familias de estas personas en general abandonaron el pueblo si estaban en condiciones de hacerlo; mientras que los que no pudieron, aquí permanecieron, a duras penas subsistiendo. Estoy convencida de que para las familias vinculadas en la actualidad a aquéllas personas que perdieron la guerra, que aparezcan sus nombres o no, a día de hoy podrá ser un asunto insignificante; emotivo en ocasiones y, tal vez en otras, una cuestión de orgullo. De lo que tengo dudas es respecto al caso contrario. Aquéllos que dejaron todo “atado y bien atado” no creo que vieran con buenos ojos que sus nombres vuelven a aparecer; en este caso, no sólo para contar hazañas y actos heroicos. En cualquier caso, estamos en nuestro derecho de saber lo que sucedió y, haciendo uso de la frase de moda, de remover el pasado; por placer, sí (no malinterpreten el sentido placentero de mis emociones), y por el deseo y la necesidad de aportar una visión de lo que, con la ayuda de documentos, verdaderamente sucedió y obviamente nunca se contó. Más allá de las ideologías que cada cuál podamos tener y del maniqueísmo con que, esta parte de nuestra historia se nos ha presentado, pretendemos ofrecer un relato equilibrado y justo para todas las partes involucradas en el conflicto.

En cuanto a la normativa 1 que regula el derecho de acceso a documentos públicos y su difusión, el artículo 105.b de la Constitución Española nos dice que “la Ley regulará el acceso de los ciudadanos a los archivos y registros administrativos, salvo en lo que afecte a la seguridad y defensa del Estado, la averiguación de delitos y la intimidad de las personas”. El acceso a dicha información queda regulado posteriormente en leyes como la de Patrimonio Histórico Español, donde en el artículo 57.c, encontramos que “los documentos que contengan datos de carácter policial, procesal, clínico o de cualquier otra índole que puedan afectar a la seguridad de las personas, a su honor, a la intimidad de su vida privada y familiar y a su propia imagen, no podrán ser públicamente consultados sin que medie consentimiento expreso de los afectados o hasta que haya transcurrido un plazo de veinticinco años desde su muerte, si su fecha es conocida o, en otro caso, de cincuenta años, a partir de la fecha de los documentos”.

Continuando con los sucesos previos al estallido de la guerra, debería recordar que no sólo la gestión política desde el Ayuntamiento no funciona, sino que en la calle las cosas tampoco marchan nada bien. Aunque no tenemos referencias explícitas a actos de violencia física en La Roda antes de la sublevación militar, sí que podemos ver cómo las personas se van encuadrando en las diferentes opciones políticas del momento. No está demás decir que los sectores juveniles son los que más se radicalizan. Por parte de los movimientos de derechas, en La Roda las secciones juveniles de Falange serán las de mayor protagonismo. Por parte de la izquierda, en marzo de 1936 surgirán las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), tras la unión de aquéllos con las Juventudes Comunistas. La inestabilidad social promovida por éste y otros aspectos, hará que los propietarios y las clases burguesas, y en ello incluyo a muchos republicanos, vieran el levantamiento militar como la única salida.

En una entrevista que el alcalde José López Ballesteros concede al Roda Fuerte en mayor de 1936, dice que respecto al orden público cree que no hay que hacer nada, pero que si alguien con tal de perturbar en perjuicio de la República, intentara hacer algo, tendría la suficiente serenidad y energía para impedirlo. Dado el bloqueo institucional y gubernamental que se vive en el Ayuntamiento, el alcalde republicano está advirtiendo más probablemente a los socialistas que refiriéndose a la presencia de grupos falangistas armados por las calles. Poco después, José López vuelve a ser entrevistado en esta ocasión para acallar los rumores de su supuesto cese en el cargo. Dice que no se retirará voluntariamente y menos en estos instantes en que a mi modo de entender soy necesario al frente de la alcaldía, poniendo a contribución cuanto pueda en defensa de mi pueblo.

En los primeros días de julio ya había en Albacete rumores acerca de un pronunciamiento militar encabezado por la Guardia Civil, militares y un pequeño grupo de derechistas entre los que destacaban los falangistas. En La Roda, la parálisis de los grupos burgueses republicanos frente a la supuesta sublevación se hace evidente en la reunión que se realiza en casa de Amós Gil. El 17 de julio se juntan en la casa2 del que había sido diputado por el partido de Portela Valladares, Amós Gil Pedraza. A la reunión asisten Antonio de la Peña Miranda, de Izquierda Republicana, que había sido alcalde portelista; Ramón Ferrer y también Tirso y Francisco García Belmonte (“Franciscón”), ambos apoderados por los partidos de izquierdas en febrero de 1936. A la reunión asistieron más personas cuyos nombres desconocemos. Parece ser que los citados ya estaban al corriente de lo que se preparaba para el 18 y 19 de julio, por lo que deciden reunirse y valorar qué posición adoptar, si apoyar o no la sublevación. Finalmente, más por miedo que por convicción, optan por no apoyar a los rebeldes y mantenerse fieles al Gobierno de la República.

Al terminar la guerra serán represaliados por su tibieza a la hora de apoyar la rebelión. Algunos de ellos fueron paseados por las calles de la población, para dar ejemplo a futuros disidentes. Incluso a otros les harán limpiarlas y barrerlas, como sucedió a Tirso García. A su hermano Francisco le requisarán la casa que tenía en la esquina al lado de la Posada del Sol. Aquí instalarán la sede de Falange durante un breve periodo ya que pronto le devuelven la propiedad, pues estas personas de origen burgués, aunque no apoyaran la sublevación abiertamente, siempre la vieron con buenos ojos. Aparte de los trabajos humillantes o de la requisa de inmuebles, también estuvieron sujetos a sanción económica destinada a Falange y a la Iglesia. Los hijos de muchos de ellos, como el grueso de la población, pasarán a engrosar las listas de FET y de las JONS al volver del frente o alcanzar la edad.

Al día siguiente, en la noche del sábado 18 de julio, mientras el periódico semanal Roda Fuerte celebraba la “Verbena de la prensa”, muchos esperaban las noticias que a través de la radio se difundían a cuenta gotas sobre la sublevación de las guarniciones en Marruecos. La primera escaramuza recogida en los documentos 3 se refiere a esta noche, a la madrugada del sábado 18 al domingo 19 de julio, concretamente entorno a las 3 de la mañana, momento a partir del cuál se esperaba algún comunicado oficial.








A sabiendas de la inminente sublevación, el alcalde José López Ballesteros había dado órdenes a una pareja de guardias municipales para que procedieran a cachear a todo sospechoso que encontraran por las calles. Los guardias eran Sebastián Tébar Moreno y José Castillo Nieto (apodados Tomillo y Polón respectivamente). Al encontrarse éstos por la esquina de la calle del Cristo, aparece Julián Fernández Cuenca (Mentirola), al que por encontrar sospechoso intentan cachear. Julián dice que “no hay cojones” y saca una pistola poniéndola sobre el pecho de unos de los guardias. Inmediatamente después sale huyendo hacia el Casino del Círculo Radical Republicano para avisar “a los señoritos que allí se encontraban”. Uno de los guardias en ese momento lanza un tiro al aire y al poco comienza a salir un grupo de individuos del Casino, pistolas en mano, apuntando a la pareja de guardias al grito de “vamos a por ellos que ya ha llegado el día”. Los guardias salen corriendo y se refugian en el Bar Molina. Los individuos que salen del Casino son Gabriel Arce, Leopoldo y César Cadenas, Miguel Mas, Antonio Lozano, Florencio Romero, Gil Alarcón, Antonio Alarcón, Jose María Alarcón, Jose Valls y otros, es decir, en su mayor parte, los cabecillas de la sublevación. En el Bar Molina se encontraban Alfonso Rojas Ramírez, Deusdedio del Campo, Manolo del Campo, Antonio Gómez, José Fraile Moreno, Jose Antonio Valero Carretero y Gregorio Arenas, es decir, miembros destacados de los diferentes grupos de izquierdas de la localidad.

Es curioso el desenlace de este episodio ya que es el propio cacheado, Julián Fernández, el que se dirige al cuartel de la Guardia Civil a dar cuenta de lo sucedido. Allí se encuentra con el alcalde, al que insulta y amenaza, ordenando aquél su detención, ante lo cuál Julián Fernández contesta que el detenido iba a ser él (el alcalde) y que ya se encargaría él de que así sucediese (y así sería). A ello añade que “con la pareja de la Guardia Civil iba a donde fuese”. Finalmente es conducido a la cárcel aunque su encierro poco duraría, pues al día siguiente sería liberado sumándose a la sublevación junto a sus carceleros. 4 El 16 de agosto era detenido en Casas de Guijarro y asesinado en las proximidades de Pozo Amargo.

Los Guardias municipales corrieron distinta suerte al finalizar la guerra: José Castillo Nieto, dado por desaparecido por Falange, marchó al exilio. Sebastián Tébar, fue detenido y fusilado en Albacete el 24 de mayo de 1939. José López Ballesteros, el Alcalde, fue dado por desaparecido; exiliado en Francia, nunca regresará a La Roda.







1 Constitución Española de 1978, artículos 18.4 y 105.b
Ley 7/1985 Reguladora de las Bases de Régimen Local, artículos 18.1 y 70.3
Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español, artículo 57.c
Ley 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal
Ley 19/2002 de Archivos Públicos de Castilla La Mancha, artículos 40 y 41.

2 La casa, ubicada en frente de la fachada principal de la Iglesia del Salvador, todavía hoy sigue en pie. En el mismo lugar se alojarán poco después el grueso de los integrantes de las Brigadas Internacionales que pasaron por La Roda.

3 Causa n.º 79 del Tribunal Especial Popular de Albacete, Archivo Histórico Provincial de Albacete

4  Consultar la aportación de Luis Fraile en sus artículos publicados en Crónica La Rodahttp://cronicalaroda.es/2013/08/26/la-ultima-verbena-18-de-julio-de-1936/







jueves, 14 de julio de 2016

Crisis de mayo. Primavera de 1936 (II)

       
  
      Cumpliéndose en estos días el 80 aniversario del inicio de la Guerra Civil Española, y dado que mis circunstancias personales lo permiten, he considerado oportuno reanudar la tarea que nos ocupa. En la última publicación veíamos el panorama que se vive en La Roda tras el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936. Básicamente el panorama no era otro que el de una acuciante necesidad de reformas, la incapacidad del gobierno local para aportar soluciones y el aumento de la tensión en las calles.
      La conflictividad y la parálisis se observa directamente en las actas de los plenos. Por desgracia no disponemos de mucha documentación para el estudio del periodo, aparte de la información que, como digo, nos proporcionan las actas y la prensa periódica local. Vemos cómo desde el mes de abril el enfrentamiento entre los miembros del gobierno local es más que evidente, aunque será a partir del mayo cuando las diferencias alcancen su máxima cota. Por ejemplo, para proceder a la aprobación de las actas anteriores, asistimos a interminables discusiones. Se acusan mutuamente de no querer solucionar los problemas, de cambiar constantemente de opinión, de no aportar soluciones viables y de obstrucción sistemática.
      En la sesión del 16 de abril, por lo que respecta al desempleo, imaginemos hasta qué punto la situación era insostenible para que el Alcalde proponga reunir a las “fuerzas vivas” de la localidad (mayores contribuyentes, autoridades, industriales, profesionales y sociedades con representación legal) para ver si estaban dispuestas a anticipar dos trimestres del Repartimiento General de Utilidades para mitigar el paro obrero. El concejal Fraile Moreno va más allá pidiendo citar a los señoritos para que se les adjudiquen los obreros correspondientes mediante alojamiento por haber paro y mucha hambre. Se le contesta que su propuesta es contraria a la Ley porque ésta prohíbe terminantemente los alojamientos. Y puesto que se considera contraria a la Ley, la minoría socialista aprovecha para denunciar un caso de incompatibilidad (contrario a la Ley también, dicen) que afecta al Alcalde por estar su padre empleado como guardia en el Ayuntamiento. El Alcalde se defiende y a continuación denuncia otro caso de incompatibilidad contra el concejal Fraile Moreno, alegando que éste no puede ser concejal por tener entablado un recurso contencioso-administrativo contra el municipio. (Este recurso lo habían interpuesto en su día, como vimos, los concejales y demás funcionarios que fueron sometidos a proceso de depuración tras los sucesos de octubre de 1934). Y así continúan poniendo los trapos sucios sobre la mesa hasta que la minoría Socialista junto a la de Unión republicana abandonan el salón, suspendiéndose la sesión por falta de concejales.
En relación al paro obrero, a pesar de las diferencias, parece ser que se llegó al acuerdo de que las “fuerzas vivas” adelantasen de manera voluntaria un 10 % del Reparto de Utilidades. Sin embargo, no se llevó a cabo esta propuesta porque finalmente el Ayuntamiento había recibido la subvención del Estado de 50.000 pesetas para la lucha contra el desempleo. El alcalde defiende así su gestión expresando que ha sido duramente acusado de no atender el paro obrero y que su estancia en Madrid no fue caprichosa sino altamente beneficiosa para el pueblo de La Roda. Podría parecer que gracias a la subvención recibida, las relaciones entre los miembros del gobierno podrían mejorar y alcanzar acuerdos, pero esto no pasó de ser una mera ilusión. En la sesión del 7 de mayo, tras un incidente con un señor que asistía como público, el alcalde ordena su expulsión y el cierre de las puertas del salón. En ese momento, algunos concejales abandonan el mismo y se procede a suspender nuevamente la sesión por falta de concejales.
Las tensiones en el equipo de gobierno llegan a su punto más culminante en la sesión del 11 de mayo. El alcalde plantea el cambio de horario de las sesiones ordinarias a las 10.30 de la mañana. La minoría socialista de inmediato se opone con rotundidad expresando que los obreros no pueden dejar de trabajar a esa hora y menos aún perder un jornal, pretendiendo así que el pueblo trabajador no pudiera asistir a las sesiones. Acusan al Ayuntamiento de burgués y de estar mangoneando el Ayuntamiento. A partir de aquí comienzan los concejales una extensa discusión y un bochornoso cruce de acusaciones que parece no tener fin. Finalmente el Alcalde explica cuál es la motivación real del cambio de horario de las sesiones: lo que pasa, y quiere decirlo claro, aunque no quería, es que la minoría socialista y los alentados por ella, acuden a las sesiones y vienen siempre dispuestos no a resolver los asuntos sino a armar escándalo aprovechándose de la nocturnidad, llegando incluso a amenazar a la alcaldía y a insultar a todos los concejales republicanos y aún lo que es más sagrado, a sus madres. Siguen discutiendo acaloradamente y llega la situación hasta tal punto que desde alcaldía se acusa a González Simarro de alentar trastornos de orden público siendo preciso ordenar su detención. Se pide que en las discusiones se proceda con menos violencia y se dejen aparte las cuestiones personales. González dice que él no altera el orden público sino los actos de la alcaldía y que él no sale del salón si no es atado. Al final una pareja de guardias civiles entran en la sala y detienen al concejal González Simarro, mientras la minoría socialista se ausenta del salón. Se cambia el horario de las sesiones a las 10.30 horas de la mañana y a su vez, los concejales restantes, declaran incompatible a José Fraile con el cargo de concejal por tener presentado un recurso contra el Ayuntamiento.
Son muchos los ejemplos que ponen de relieve que la gestión municipal se había tornado harto ingobernable e insostenible. En el archivo de la Fundación Pablo Iglesias (PSOE) se custodian los documentos, en su mayoría correspondencia, que evidencian la ruptura en el seno de la coalición y la intervención en el conflicto de los Comités Nacionales del Partido Socialista y de Izquierda Republicana. El 14 de mayo los socialistas de La Roda emiten un comunicado al Comité Nacional informando de la ruptura de toda relación política de Izquierda Republicana. Aunque el expediente que contiene dicha documentación consta de 40 páginas, a continuación mostramos un extracto de dicho comunicado. 

 

   
En definitiva, desde mayo al 19 de julio de 1936 los concejales se reúnen en sesión plenaria 5 veces: 3 plenos en mayo, uno en junio y el último, el 2 de julio. A esto debemos añadir que dos de las tres sesiones de mayo se suspenden por altercados y por abandonar sus puestos algunos de los concejales. La única reunión que hubo en junio, concretamente el 13, se suspendió por falta de asistencia. Finalmente, la última sesión se celebrará el 2 de julio. Según los libros de Plenos, hasta el 10 de agosto de 1936 ya no volverá a celebrarse sesión alguna. El único vestigio documental que quedará en dichos libros entre el 2 de julio y el 10 de agosto de 1936 será el Acta de 19 de julio por la que se procedía a la entrega del Ayuntamiento a la Guardia Civil.
El abandono paulatino del gobierno municipal por parte de los concejales del Frente Popular pone de relieve, de manera directa, el proceso de ingobernabilidad y ruptura que se ha producido en el seno de la coalición; indirectamente, la inestabilidad y la parálisis evidencian a su vez que el ambiente ya venía acalorándose con la idea de poner solución a los problemas por la vía de las armas. En estos momentos, esta realidad era de sobra conocida por todos. Pero antes de abordar esta última cuestión, que veremos en una siguiente entrega, pasaremos a ver que sucede en el último pleno de 2 de julio de 1936.
Nuevamente vemos cómo los concejales no se ponen de acuerdo ni hasta para firmar el acta anterior. Se censura incluso al Secretario porque al parecer no escribe lo se acordó en las sesiones pasadas. El alcalde no sólo es censurado por perseguir y detener injustificadamente a los socialistas, de coaccionar a los asistentes a las sesiones con la presencia de la Guardia Civil o de convocar plenos por la mañana para que los gestores-obreros no pudieran asistir, sino que incluso se le acusa de realizar obras municipales sin el conocimiento del concejo. Parece ser que el Sr. Viñas Sevilla había iniciado obras en la bodega sin presentar ningún escrito en el Ayuntamiento. Los concejales que defienden esta actuación alegan que se dio celeridad a la obra para mitigar el paro obrero. Continúan la discusión extendiéndose con respecto a los dos casos de supuesta incompatibilidad que afectan al concejal José Fraile y al alcalde, José López Ballesteros. Mientras, algunos concejales progresivamente van abandonando el salón. A su vez, el alcalde interviene quejándose de que las sesiones son demasiado largas y los libros de actas muy costosos, por lo que ruega brevedad en las exposiciones por el bien de los intereses del municipio. En este punto el concejal Collado Fernández interviene diciendo que el derroche no se debe a los libros de actas, sino en la mala maniobra del Ayuntamiento con los gastos en las obras que se hacen sin acuerdo del Ayuntamiento por enchufes particulares de la presidencia y de algunos elementos de Izquierda Republicana. Con ello se refiere concretamente a la obra de Viñas, que estiman cara para el Ayuntamiento pues, según sus palabras, cuesta un dineral.
El alcalde vuelve a quejarse porque se hace obstrucción sistemática contra él. Defiende la gestión del Ayuntamiento en defensa siempre de la causa republicana y por tanto de la libertad y tranquilidad espiritual y material de los vecinos de La Roda. La minoría socialista dice que la situación actual es de una auténtica dictadura. Continúan la discusión con un permanente cruce de acusaciones en lo político y en lo personal. Se ruega no hablar mal de los concejales sobre todo si se encuentran ausentes y finalmente se clausura la sesión. Como decíamos anteriormente, hasta el 10 de agosto de 1936 no volverá a haber sesión plenaria, reuniéndose en esta ocasión para la constitución de un nuevo Ayuntamiento.

lunes, 26 de octubre de 2015

Mucho ruido y pocas nueces. Primavera de 1936 (I)


La victoria del Frente Popular suscitó grandes esperanzas en la clase obrera, con lo que se produjo un aumento espectacular del número de afiliados a los sindicatos obreros, especialmente a UGT en La Roda. Así es como las sociedades obreras socialistas comienzan a presentar reclamaciones contra los abusos de la burguesía y la persecución a que sometían a sus trabajadores. En los Ayuntamientos también se quejaron de las actitudes despóticas e inmorales demostradas por los miembros de la coalicción republicana. Como hemos visto en otros artículos, mientras los Ayuntamientos creaban Oficinas de Colocación, Bolsas de trabajo y Leyes de Términos, éstos se encontraban con las quejas de los trabajadores por su mal funcionamiento, pues evidentemente topaban con la labor obstaculizadora de la patronal. Observamos de manera directa cómo en el ámbito de lo local los gobiernos tienen que hacer frente tanto a las actuaciones excluyentes de la derecha como a los sectores más radicales de la izquierda. Tanto por unos como por otros, desde marzo de 1936 aumentarán los altercados tendentes a crear ese ambiente desestabilizador contra la República.
Por lo que respecta al problema de la tierra y al paro obrero, en los libros de Actas del periodo existe abundante información sobre esta problemática y las diferencias existentes en el mismo seno de la coalición que gobierna. En el marco de la Reforma Agraria, los socialistas presentan una moción sobre la subasta y arrendamiento de los cebadales de Beneficencia, cuyo contrato había expirado en agosto de 1935. Proponen que las parcelas no pueden ser adjudicadas al mejor postor, instando a la Corporación a actuar con criterio de humanidad y sentido de estricta justicia (…) ya que existiendo como existe profunda ansiedad de tierra entre los campesinos de la localidad verdaderamente necesitados, vuelvan a ser utilizadas como negocio insano y aprovecharse el arrendatario mejor postor de la subasta de su posición económica que le permite licitar y de la ansiedad ya apuntada de los demás para subarrendar esas fincas obteniendo así un lucro a todas luces moralmente ilícito, con el estigma para nosotros de la complicidad (…) Existe precedente de usura agraria, que pagando una irrisoria suma subarriendan cobrando precios elevadísimos a gentes necesitadas, un acto que ha de merecer la unánime repulsa de todos. Estando formado ya el censo de campesinos de la localidad y según noticias recientes de aprobación por la Junta Provincial de Reforma Agraria, la minoría proletaria pide la división de las parcelas en porciones de 1 o 2 fanegas como máximo y entregadas a 15 o 30 familias campesinas, de las que incluidas en dicho censo, carezcan absolutamente de terreno propio ni arrendado o lo tengan en la mínima cantidad, si no existieran de los anteriores, satisfaciendo como canon una módica cantidad (…) Lo que había de producir una inmensa alegría (sana alegría del menesteroso que recibe una caricia, sin contrapartida usuraria) entre las familias favorecidas y la mayor sentida por nosotros como alto exponente del deber cumplido, deber moral (…) y deber legal por figurar como indeclinable postulado del pacto. Finalmente la Corporación aceptó la moción presentada en todas sus partes. A pesar del acuerdo, las denuncias y la insistencia de las sociedades obreras en este sentido continuarán, exigiendo el cumplimiento de sus peticiones de manera cada vez más autoritaria.
La Sociedad de Obreros Labradores “El Campo” escribe a la Corporación de nuevo pidiendo la entrega inmediata de tierra y créditos a las comunidades de campesinos, el rescate de los bienes comunales, trabajo para todos los parados, el cumplimiento estricto de las bases de trabajo y la aplicación de un turno riguroso. A esto añaden que no haya ni un preso social en la cárcel, ni un represaliado en la calle; justicia contra los ladrones y verdugos del pueblo, el desarme de las derechas, milicias populares, mandos y Ayuntamientos republicanos e izquierdistas y la destitución de empleados públicos enemigos de los trabajadores. Del lenguaje y de las peticiones de la Sociedad de Labradores se desprende una retórica que ya nada tiene que ver con la moderación de antaño. En La Roda vemos como la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT) ahora ya no está dispuesta a esperar nuevas bases legales para emprender la reforma. En El Obrero de la Tierra, órgano de la FNTT, en marzo de 1936 ya se decía claramente que “las clases trabajadoras no deben adoptar una actitud pasiva, dejando al gobierno la tarea de convertir sus promesas en hechos. Deben extremar su iniciativa, no basta con estar alerta, no es suficiente espolear”. Los campesinos deberían ocupar y apoderarse por sí mismos de la tierra. No obstante la ocupación de fincas que se vive en muchas regiones latifundistas desde marzo de 1936, no tenemos noticias de que esto sucediera en La Roda; ni mucho menos aún graves sucesos similares a los de Bonete o Yeste. Parece ser que a pesar de su lenguaje radicalizado, las comunidades campesinas de la localidad no pasaron a la acción directa.
De todas formas, la minoría socialista, como portavoz en el Ayuntamiento de los intereses de obreros y campesinos de la localidad, en el mes de abril vuelve a presentar una moción de censura para proceder al reparto de tierras. En la moción se dice que el mayor compromiso adquirido con el pueblo tras la victoria del Frente Popular fue el de dar solución al problema de la tierra, tan pavoroso en toda España y especialmente en esta región eminentemente agrícola. Que desde hace un mes la entrega de tierra a los campesinos es un impulso verdaderamente confortador y una realidad palmaria que está llevando a cabo el Ministerio de Agricultura en diferentes provincias de España. Que suman ya más de 40.000 los campesinos a quienes se han entregado tierra y también especialmente en esta provincia donde se han hecho ya diferentes asentamientos con el antecedente de la reciente visita al pueblo de Villarrobledo de los ingenieros del Instituto de Reforma Agraria para proceder al urgente estudio del problema y distribución de los terrenos a los que estén en condiciones. Que existe dentro del término municipal de La Roda un latifundio de más de 10.000 ha. que es la finca de Santa Marta incluida en la Reforma Agraria con un exceso de 9.400 ha y con la agravante además de pertenecer a unos señores absentistas dedicados únicamente a recibir las rentas que produce el sudor del campesino y a gastarlas alegremente en Madrid. Estima la minoría proletaria que sin pérdida de momento se deben realizar las necesarias gestiones para conseguir que estas tierras sean entregadas a los campesinos idóneos, a cuyo fin indicamos que ya se está constituyendo en la Casa del Pueblo la Sociedad de arrendatarios y pequeños propietarios conocida vulgarmente en otras provincias por Asociaciones de Junteros, con lo cual quedaría resuelto gran parte también del problema del paro en el campo, uno de los más angustiosos de la localidad y cumplido de esta manera uno de nuestros más solemnes compromisos con los electores, que es el punto cardinal del pacto del frente de izquierdas. En iguales términos que respecto a la finca de Santa Marta, también se refieren a la finca Valtenebroso. El alcalde republicano está totalmente de acuerdo con lo expuesto pero deben esperar a que vengan de Madrid los ingenieros agrónomos a hacer los trabajos pertinentes. Nuevamente vemos cómo las autoridades siguen paralizadas y espectantes frente a la insistencia de las reivindicaciones campesinas. A la altura de mayo de 1936 todavía no se ha resuelto el problema de la subasta de los cebadales de Beneficencia, ni por supuesto han venido los técnicos a aplicar la Reforma agraria en las fincas de Santa Marta y Valtenebroso.
En el fondo, parece ser que los republicanos de izquierdas veían bien las reformas pero a los socialistas les parecían lentas e insuficientes, sobre todo la concesión de propiedades incluidas en el Registro de la Propiedad Expropiable. En total se expropiaron en la provincia de Albacete unas 4.500 ha. que asentaron a 2.140 campesinos, cifra muy lejana a las 344.574 ha. que aparecían en el Registro de la Propiedad. Evidentemente, la reforma preveía el reparto de tierras que en la gran mayoría eran de familias vinculadas a la derecha, aunque también de otras republicanas moderadas. Gozando éstas de buenas relaciones con miembros de la política y de la administración provincial, será ésta una de las razones que expliquen el retraso y la lentitud de la aplicación de la reforma en la provincia de Albacete; como también explique obviamente la colaboración de muchas de ellas en la insurrección del 17 y 18 de julio.
En relación al mercado de trabajo y al paro obrero en general, también son abundantes los datos recogidos en las Actas de Plenos. Se aprueban en este momento las obras del grupo escolar de la Puerta de Granada para aliviar el desempleo en la localidad o las obras de pavimentación de la Carretera de Santa Marta. En este último caso, se denuncia que el contratista hace trabajar a destajo, cosa prohibida por la ley, además de la existencia de un paro considerable. Piden que el contratista sea obligado a trabajar a jornal para así poder colocar a más personal. La minoría socialista también alerta ante la Corporación que en vistas del alarmante paro obrero, prohíban que en las fábricas de zumaque de la localidad se trabajen horas extraordinarias o que algunos propietarios de la villa, como Wenceslao Cebrián o los señores Picazo, están empleando en sus trabajos a menores de edad, lo cuál está igualmente prohibido por ley.
Por lo que respecta a las reformas educativas, en junio de 1933 se había nombrado una Comisión para que se actuase en la sustitución de la enseñanza religiosa en la villa. Dichas actuaciones no vieron la luz dado el cambio de rumbo político en el país a finales de ese mismo año. Sin embargo ahora, tras el triunfo del Frente Popular, se vuelve a retomar la sustitución de la enseñanza religiosa y particular. En sucesivas sesiones plenarias a lo largo del mes de marzo se habla muy específicamente de este asunto. Para proceder a dicha sustitución era preciso aumentar el número de escuelas. Es por ello que se vuelve a debatir sobre el estado de la cuestión de las interminables obras del Grupo escolar. Un inspector realizaría la tarea de contar los niños que asistían a las Escuelas religiosas suprimidas. Posteriormente, por unanimidad se acordaría la creación de tres escuelas más: dos de niñas y una de párvulos, para atender así al aumento de matrícula tras la supresión de las escuelas religiosas y particulares. Se acuerda también la habilitación temporal de locales-escuelas para no suspender las clases ni un solo día. Así mismo, se habla de la posibilidad de introducir mejoras en las habitaciones donde viven los maestros por encontrarse éstas en condiciones ruinosas. No obstante, parece ser que la introducción de estas mejoras no van más allá de la intención. En el mes de abril la minoría socialista pide que sin demora se de solución al problema escolar planteado con el cierre de las escuelas del Ave María y de otras tres escuelas nacionales, clausuradas por la Inspección. Reclaman que de inmediato se habiliten los locales que fueran necesarios para evitar el desolador espectáculo de tener sin escuela a la mayor parte del censo escolar.
En medio de toda esta convulsión política, social y económica, el Ayuntamiento y el pueblo de La Roda también se preparaban para la celebración del V Aniversario de la República. Según el Libro de Actas y la información recogida en la publicacion Roda Fuerte, el 14 de abril de 1936 se festejó de la siguiente manera: Amanece una mañana espléndida. La naturaleza quiere celebrar con sus gozos primaverales el V aniversario de la República. Con una temperatura deliciosa dan comienzo los primeros festejos con la carrera de bicicletas que es concurridísima (…). A las 11 de la mañana da lugar el reparto de comida a los pobres y acto seguido se cambió el nombre de la calle de Felipe II por el de Luis de Sirval 1, acto que llevó a cabo el alcalde descubriendo la lápida en un solemne momento que enaltece nuestra banda con el himno de Riego. Desde este lugar se encaminó la banda seguida de autoridades y numerosa manifestación a la Plaza de la República, donde tiene que interrumpir su concierto porque la lluvia lo impidió. Por la tarde se celebraron las carreras de cintas (…). Por último se celebró el reparto de meriendas a los niños y el anunciado concierto en el paseo. Para la entrega de raciones de comida a los pobres de solemnidad de la villa, se había abierto previamente una suscripción para que las personas pudientes y muy especialmente los comerciantes, entregaran las cantidades que considerasen.
En definitiva, es evidente la acuciante urgencia de las reformas que venimos estudiando y la incapacidad del gobierno local para darles salida, a pesar de su favorable disposición. El problema era que, sin ayudas ni subvenciones y, con las arcas municipales casi en bancarrota, difícilmente se podían afrontar estas necesidades. A lo largo de los plenos se habla con insistencia de la necesidad de mitigar el paro obrero. Se habla de las obras de abastecimiento de agua potable, de la reforma de la cárcel, de la construcción de grupos escolares, de la fuente pública de la Miliaria, etc. A estas peticiones las autoridades responden diciendo que hay mucha demanda y que los pasillos de los Ministerios están siempre atestados de alcaldes y secretarios de infinidad de pueblos. Alegan que ésta es una realidad que dificulta la urgencia de las concesiones al pueblo de La Roda. En el siguiente artículo veremos cómo la parálisis de la gestión municipal llega a sus propios límites a partir de la crisis de mayo de 1936; en las escasas ocasiones en que se reúnan, los señores concejales entran en una patética e insalvable dinámica de conflicto. Con insalvable no quiero que entiendan que la única vía de solución posible, tanto para éste como para el resto de problemas, fuese el uso de la violencia. Aunque la solución podría haber venido por otros cauces, a estas alturas para muchos el remedio a estos males sólo podía ser uno. 

1     En el marco de la brutal represión de la revolución de octubre de 1934, Luis de Sirval fue detenido y asesinado en Oviedo cuando escribía para "El Mercantil Valenciano" un reportaje en el que implicaba a un teniente de la Legión en el fusilamiento de una joven, Aida Lafuente, quién ha pasado a la historia como "La Rosa Roja" de Asturias. La victoria del Frente Popular elevó a Sirval a la categoría de héroe de la República.