jueves, 13 de febrero de 2014

Educación, cultura y sociedad en La Roda hasta 1933 (I)


La proclamación de la República produjo una inmediata ruptura entre el nuevo régimen y la Iglesia católica, debido básicamente al monopolio de la educación que ésta ostentaba. Desde el 14 de abril, el Gobierno provisional había considerado que una de sus tareas más urgentes era la rápida expansión de las escuelas primarias. Se pretendía crear una escuela pública, obligatoria, laica, mixta, inspirada en el ideal de la solidaridad humana, donde la actividad sería el eje de la metodología. A modo de ejemplo, los niños de la Escuela Nacional enviaban la siguiente misiva al Ayuntamiento: “que siendo este pueblo eminentemente agrícola y queriendo los niños que forman esta República escolar, aprender a cultivar la tierra, ruegan a la Corporación les conceda un terreno para los fines indicados”. El programa reformador del sistema educativo tenía de esta manera el objetivo inmediato de remediar el alto analfabetismo de nuestro país y de extender la cultura popular por todos los rincones de los pueblos de España.
El 14 de abril de 1931, la República encontró una España tan analfabeta, desnutrida y llena de piojos, como ansiosa por aprender. En 1931 la estimación sobre el índice de analfabetismo variaban del 30 al 50 % de la población total y el porcentaje de alumnos (que asistían a clase) por aula era de 50 alumnos por escuela con maestro. El Ministerio de Instrucción Pública estimó que en España eran necesarias otras 27.000 escuelas para atender a más de un millón a un millón y medio de niños que en general no iban a la escuela[1]. El primer año de la República fue así un año de fiebre de construcciones escolares.
En La Roda, una vez constituido el Ayuntamiento, desde junio de 1931 comienza a debatirse la ampliación y construcción de más locales destinados a Escuelas; también sobre nuevo personal docente, aprovisionamiento de mobiliario y de material escolar. Rara es la sesión plenaria en la que no hay alguna alusión a la necesidad de crear aulas nuevas en la localidad. El 15 de julio se creaba una Comisión de Primera Enseñanza a la vez que se concedía una Escuela unitaria para niños, y tres para niñas. En octubre, la Comisión proponía al Pleno la creación de un Colegio de Segunda Enseñanza con el siguiente discurso: “Para mejorar la situación moral de los pueblos (…) Se propone la creación de un Colegio de Segunda Enseñanza subvencionado por el Estado. Las puertas de los centros de instrucción quedan abiertas a todas las clases sociales, dejando de ser privilegio de las acomodadas como había ocurrido hasta aquí. Una vez conseguido tal propósito, la clase humilde de este pueblo que se destaque por su laboriosidad, podría llegar a escalar los peldaños más altos de la sociedad. Si el Ayuntamiento, dado el espíritu altruista de los señores que lo componen, hacen suya esta propuesta, se hacen eco del sentir común de este vecindario”.
En enero de 1932, en vistas de que el proyecto no sale adelante, la Comisión solicita el inicio de las gestiones para la creación del Instituto de Segunda Enseñanza, pidiendo incluso apoyo a los pueblos limítrofes. A finales del mismo año, la Inspección de Primera Enseñanza autorizaba la Enseñanza de Adultos en la Escuela Nacional de párvulos. También se acordaba la construcción de una Escuela en la aldea de Santa Marta. En el Defensor de Albacete aparece un interesante artículo sobre la búsqueda de un local para una escuela en esta aldea. El alcalde interino de La Roda, Vicente Arenas, buscó al alcalde de Santa Marta, Camilo de Torres, y al no encontrarlo, se entrevistó con su encargado, el cuál le aseguró no disponer de locales. Como casi todas las casas del lugar pertenecían a su propiedad, a la de Camilo de Torres, el alcalde de La Roda, Vicente Arenas, pensó en desistir. Finalmente se entrevista con la maestra de Santa Marta, que le ofrece una de sus habitaciones particulares como aula. A los dos días el marido de la maestra informaba de que les habían amenazado con despedirles si cedían la habitación.
Mientras tanto, a lo largo de 1932 y 1933, se celebran multitud de homenajes a docentes y a personajes del mundo de la cultura destacados en nuestra localidad. Se pide el voto de gracia al Excmo. Sr. Mº de Instrucción Pública “por la labor meritísima social y pedagógica realizada en el pueblo por el maestro nacional, D. Arturo Silva Castro”. También se elogia a los maestros nacionales “puesto que formarán generaciones futuras. Su servicio es importante no solo para los niños, sino también para la patria y para la humanidad”.  Otros homenajeados de La Roda serían Alarcón Santón o Moreno Micó [2].
Como ejemplo anecdótico de este ambiente de secularización, democratización y culturización de las masas, en agosto de 1931 se llegaba al siguiente acuerdo sobre el cerdo de San Antón: “Como medida de higiene y salubridad pública debía prohibirse circular libremente por las calles el cerdo conocido por el de San Antón, con lo cual se evitaría la posible propagación de enfermedades contagiosas (…) así que las personas puedan ser mordidas y el espectáculo lamentable de encontrarse tendido en cueros (…) impropio de poblaciones cultas… Se procede a la rifa inmediata del animal prohibiéndose soltarlo en adelante”.
Aunque la cultura siguió siendo patrimonio de minorías, durante la República hubo cierto despertar cultural, en la capital y algunos grandes municipios como la Roda, pues se seguía viviendo un gran contraste entre la ciudad culta y el campo, esencialmente analfabeto. En nuestro pueblo existían varias instituciones que organizaban actividades culturales, a la vez que realizaron esfuerzos para llevar el teatro y la lectura a la población: el Casino de La Amistad, la Sociedad de Socorros Mutuos la Caridad (Teatro Cervantes) y la Unión Musical Rodense. El Casino de la Amistad albergó a las clases adineradas y tuvo un carácter recreativo (partida de cartas, bailes…) que combinaba con algunas conferencias o tertulias. La sociedad de Socorros Mutuos se ocupó de cuestiones asistenciales y culturales; estas últimas sobre todo a través del Teatro Cervantes. En relación con las actividades culturales también, programó conferencias, creó una biblioteca que además sería archivo, puso en funcionamiento una escuela de primera enseñanza para los hijos de los socios y el Ateneo o Sección cultural [3].
En mayo de 1932 se solicita la reubicación de la Biblioteca Popular, que ese encontraba en Ayuntamiento. Se propone ubicarla en el quiosco del parque (donde los jardineros guardaban la herramienta), previo acondicionamiento y ampliación del local. Se pide así el traslado de todos los volúmenes desde el Ayuntamiento, “pues nadie va a esta Biblioteca sin duda por el sitio donde está”. En la planta superior del quiosco, futura Biblioteca, se instalaría un palomar: una contribuye a la cultura de la población y la otra al embellecimiento de nuestro parque, propio de poblaciones cultas. En agosto del mismo año se inauguraba la nueva Biblioteca y se elevaba una solicitud a la Junta de Intercambio y Adquisición de libros para mejorar cualitativa y cuantitativamente la colección bibliográfica.
Amparados por la Institución Libre de Enseñanza, fundada por Francisco Giner de los Ríos en 1876 [4], los más ilustres escritores, poetas, pedagogos, también se ponían manos a la obra, de pueblo en pueblo, con la cultura ambulante. Tenemos constancia de la actividad del Patronato de las Misiones Pedagógicas en nuestro pueblo en mayo de 1933. Según el Agricultor Manchego, por estas fechas el Patronato enviaba a la Escuela Nacional Graduada de Niños nº1, una Biblioteca Popular Circulante, contribuyendo así a extender la cultura entre la población más joven de La Roda. También en relación a las Misiones Pedagógicas,  en agosto del mismo año, se leía en Pleno municipal una carta del Ayuntamiento de Minaya  aconsejando “solicitar al Ministerio de Instrucción Pública la traída de La Barraca, patrocinada por el Estado, la cual daría cierta importancia a ferias y además resultaría muy económica”. La Corporación municipal acordó solicitar la traída de La Barraca. Aunque sería muy interesante, no hemos encontrado más referencias documentales que aporten datos sobre la actividad de La Barraca en nuestra localidad [5].
Pero de lo que sí tenemos referencias, es de una película que se rodó en nuestro pueblo a instancias de nuestro ilustre paisano, Tomás Navarro Tomás. Parece ser que Navarro Tomás, quería realizar una película para el Centro de Estudios Históricos que recogiera lo más típico de La Roda, especialmente, las faenas relativas al cultivo del azafrán. Antonio Martínez escribe un artículo en el Agricultor Manchego donde plasma el origen del proyecto y su realización entre octubre y noviembre de 1933 [6]. Para ello se desplazan a nuestro pueblo Gonzalo Menéndez Pidal, hijo del Presidente del Centro de Estudios Históricos y Director de la Academia Española, y Arturo Ruiz Castillo, artista y maestro en el arte de la impresión cinematográfica. Se recogieron todas las faenas del cultivo de la rosa (monda, postura, tueste), terminando éstas con el clásico baile de majarrosa en el que se bailaron Manchegas, Torradas, Jotas y Seguidillas. Así mismo, también se rodó la siembra de cereales, el rezo de las cruces por los nazarenos, una ronda de mozos,  la salida de misa con mujeres y hombres vestidos a la usanza, nuestra plaza en un día de mercado y otros aspectos de nuestra vida popular. La película es proyectada por primera vez en la Residencia de Estudiantes de Madrid ante la presencia del Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora[7]. Recientemente, en septiembre de 2013, el film ha sido presentado en la Casa de la Cultura de nuestra localidad. Mientras esperamos a su publicación íntegra por el Ministerio de Agricultura (Fondo Documental Histórico Cinematográfico Agrario), pongo a continuación un enlace con un fragmento del mismo: http://www.youtube.com/watch?v=71UksIRKO9Y






[1] Jackson, G., La República española y la Guerra Civil, Crítica, Barcelona, 1999 (pág. 73)
[2] Maximiliano Agustín Alarcón Santón, nacido en La Roda en 1880, destacó por ser un importante arabista y hebraísta en nuestro país. De familia de propietarios rurales, se doctoró en Filosofía y Letras junto a Tomás Navarro Tomás. Fue pensionado por la Junta para Ampliación de estudios para que adquiriese conocimiento del árabe vulgar y fue catedrático de árabe y hebreo en la Universidad de Barcelona. Trabajó en el Centro de Estudios Históricos del CSIC catalogando junto a otros compañeros un fondo de manuscritos árabes adquirido por el Centro. A lo largo de su vida se dedicó al estudio, traducción y publicación de multitud de obras de tipo científico. Moría en Madrid en 1933 a la edad de 53 años. (Marín, M. Maximiliano Alarcón (1880-1933) y el arabismo de su tiempo, IEA, 2010).
Hermenegildo Moreno Micó nació en La Roda, el día 11 de enero de 1870, en el seno de su familia tan humilde, que hubo de iniciar sus estudios por medio de una beca concedida por el Ayuntamiento. Llegó a ser Sobrestante Mayor de Obras Públicas de la Jefatura de Madrid. Fue destinado a Gerona y posteriormente a la Jefatura de Obras Públicas de Cuenca, donde contribuyó a la construcción de la Carretera Madrid - Valencia. Muere en 1959 a los 89 años de edad. Fue declarado  Hijo Predilecto de La Roda, se erigió un busto en la plaza que lleva su nombre, así como una calle y una cooperativa de 38 viviendas.
[3] Sánchez Picazo, M., Entidades y asociaciones culturales y sociales en La Roda desde la Restauración a la Guerra Civil, Congreso de Historia de Albacete IV- Edad Contemporánea.
[4] Bajo la influencia de Giner y la Institución se emprendieron desde los organismos públicos importantes reformas en los terrenos jurídico, educativo y social, y se crearon organismos como el Museo Pedagógico, y la Junta para Ampliación de Estudios, de la que dependían el Centro de Estudios Históricos, el Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales o la Residencia de Estudiantes. En torno a la Junta y al Museo cristalizaron desde 1907 hasta 1936 intentos de reforma científica y educativa que dieron lugar a iniciativas pioneras: El Instituto Escuela, las pensiones para ampliar estudios en el extranjero, las colonias escolares de vacaciones, la Universidad Internacional de verano o las Misiones Pedagógicas, que actuaron  durante la Segunda República. Tras su victoria en la guerra civil, el primer y más importante objetivo del franquismo fue destruir la influencia de la Institución Libre de Enseñanza y liquidar aquellas ideas, eliminando física e ideológicamente a quienes las predicaban y haciendo tabla rasa de cualquier residuo que hubiera sobrevivido.
[5] La Barraca fue un grupo de teatro universitario dirigido por Federico García Lorca. El interés del nuevo gobierno de la II República por modernizar el país y vertebrar el sistema educativo español, propiciaron el inicio de las andaduras de La Barraca en julio de 1932.El proyecto estaba enmarcado dentro de las Misiones Pedagógicas, pretendiendo llevar el teatro clásico español a zonas con poca actividad cultural de la península ibérica.
[6] El Agricultor Manchego (12-11-33)
[7] El Agricultor Manchego (11-2-34)

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