jueves, 3 de julio de 2014

1934: un año muy convulso

En artículos anteriores veíamos cómo el alcalde Vicente Arenas Ortega pedía la dimisión el 19 de septiembre de 1933 “a fin de no lesionar sus intereses profesionales”. Así es como el 25 de octubre era elegido José Cerdán Pérez como su sucesor en representación de Acción Republicana. Sin embargo, tampoco durará mucho en el cargo el último alcalde del periodo republicano-socialista. La izquierda burguesa de La Roda resultaría prácticamente barrida del escenario político tras las elecciones generales de noviembre de 1933, que como hemos visto, darán la victoria a las derechas.
En mayo de 1934 se volverá a configurar por orden gubernativa un nuevo Consistorio en sintonía con el gobierno de la nación. El problema que tenemos para la reconstrucción de este periodo, más interesante puesto que es la antesala del alzamiento militar y de la guerra civil, es que no disponemos de las actas municipales. Efectivamente, en el archivo municipal falta el libro que debería ir desde marzo de 1934 hasta noviembre de 1935. De esta manera, hemos acudido a otro tipo de fuentes documentales y bibliográficas para obtener información del periodo.
Como decíamos, asistimos ahora a la destitución de un gran número de consistorios municipales que estaban en poder de partidos de izquierdas, sustituyéndolos por comisiones gestoras integradas mayoritariamente por radicales y cedistas. El Agricultor Manchego, con fecha de 27 de mayo de 1934, nos informa del cambio de Consistorio por orden gubernativa. El nuevo Alcalde sería Antonio de la Peña Miranda. Los tenientes de alcalde, por orden: Job Escobar Montoya, Andrés Belmonte Cuenca, Leopoldo Cadenas Rodríguez de Vera y Joaquín Salvador Cebrián. Los síndicos: Federico Poveda Garví y Jose María Picazo Oñata. Y finalmente, como concejales: Joaquín Amez Rodríguez, Julián Fernández Cuenca, Miguel Servet Díaz Basauri, Ramón Ferrer Garrido, Rafael Valiente Sáiz, Elías Sáez Sánchez, Eloy López Moreno, Eloy Escribano García, Ricardo Atienza Carrasco, Amós Gil Pedraza y Diego Berruga Cebrián. Por su parte, en la Diputación Provincial, salía elegido por el distrito de La Roda, el cacique de Villarrobledo, Francisco Jiménez de Córdoba, que ostentó la Presidencia.
En este marco político, la nueva coalición derechista comenzó a gobernar con el propósito de rectificar el curso emprendido por la República bajo el gobierno de las izquierdas. El nuevo gobierno, no podía anular las reformas del primer bienio, pero tampoco iba a permitir que se aplicaran de manera efectiva. En las zonas rurales, propietarios y agricultores habían interpretado los buenos resultados de la CEDA como un triunfo sobre jornaleros y arrendatarios. La Ley de Términos municipales fue anulada, los salarios volvieron a caer, las presiones sobre el empleo fueron olvidadas y se derogaron los decretos de intensificación de cultivos. Se hace famosa aquella frase donde los propietarios dicen a los jornaleros que vienen en busca de trabajo: “¡comed República!”.
La tensión política comienza a ser evidente a partir de 1934. Por un lado, tenemos a la izquierda, no sólo alarmada por la paralización de las reformas, sino también por el temor a que Gil Robles, de CEDA, en pleno proceso de fascistización, accediera al gobierno. En este contexto de revanchismo político, de refriegas callejeras y de grandes concentraciones al estilo fascista promovidas por Gil Robles, el movimiento socialista liderado por Largo Caballero, experimenta a su vez una radicalización de sus militantes que comienzan a defender la táctica revolucionaria.
A lo largo del verano los problemas se agravan. Los trabajadores del campo comienzan a padecer unas duras condiciones debido a la actitud cada vez más agresiva de los patronos. La FNTT, sindical socialista, empieza a abogar por una huelga general con el fin de poner coto a la ofensiva patronal, a las provocaciones de los caciques ayudados por la Guardia Civil. Desconocemos el impacto que en La Roda tuvo la huelga que comenzó el 5 de junio porque no disponemos de ningún documento. Su incidencia fue muy desigual según las regiones y el poder de las organizaciones obreras, pero afectó a más de 500 municipios en Andalucía, Extremadura y Castilla la Nueva, como sabemos, zonas de latifundio por excelencia. Según Santos Juliá, fue la mayor huelga agraria de la historia, lo que dará también lugar a una represión sin precedentes en la República: cerca de 10.000 detenciones y unos 200 Ayuntamientos sustituidos. Se clausuraron muchas Casas del Pueblo y la FNTT quedó prácticamente desmantelada hasta 1936. Sin embargo, tenemos noticias indirectas de que la Casa del Pueblo de La Roda pudo haber sido clausurada con motivo de la huelga de junio. La razón es que durante la huelga revolucionaria del mes de octubre, algunos socialistas rodenses son procesados, no por su participación en la huelga, sino porque la Casa del Pueblo había sido clausurada y continuaba funcionando de manera ilegal. Es por ello que intuimos que podría haber sido clausurada con motivo de la huelga campesina de junio de ese mismo año.
Junto a la huelga campesina de junio, el movimiento insurreccional de octubre será otro de los grandes conflictos de este año tan convulso tanto a nivel nacional como en la provincia de Albacete. El Partido Socialista, temeroso de que el Presidente de la República y el propio Partido Radical permitieran el acceso de la CEDA al gobierno, radicaliza sus posturas. Tras una crisis gubernamental, el 3 de octubre de 1934, Lerroux anunciaba un nuevo gabinete de gobierno que incluía a tres ministros de la CEDA. Los socialistas, por muchas y realistas razones, lo interpretaron rápidamente como un paso hacia la imposición del fascismo en España, con lo que al día siguiente proclamaban la huelga general.
La huelga de octubre tuvo más impacto en Villarrobledo o Tarazona, enclaves de amplia tradición socialista donde dicha huelga se convirtió en insurrección revolucionaria. Respecto de La Roda, intuimos que aquí debió desarrollarse la huelga con total normalidad, aunque no disponemos de ningún vestigio documental directo sobre el desarrollo de la misma. Lo que sí sabemos es que la Casa del Pueblo funcionaba ilegalmente por estas fechas, probablemente a consecuencia de las huelgas de junio y que, posteriormente a los sucesos de octubre, se practicaron detenciones y depuraciones de personal del Ayuntamiento. También nos consta que las sedes de Izquierda Republicana igualmente fueron clausuradas.
En los expedientes militares de los Consejos de guerra franquistas, aparecen algunos represaliados acusados de participar en la “revolución de octubre”. En el expediente personal del líder socialista, Deusdedio del Campo, se explica cómo éste fue acusado de participar en la huelga:
como no tenían legalizado el local para Casa del Pueblo, se reunían en casa de Fidel Amat el “Monitero” para gestionar su apertura después de que el Gobierno cerrase las Casas de Pueblo tras los sucesos de octubre de 1934. Estuvo detenido por creérsele complicado en estos sucesos y porque funcionaba ilegalmente la Casa del Pueblo. Con él como Vicepresidente se reunían Antonio Vera Zaragoza, Marcelo Sevilla Argudo y Antonio Gómez Irimia”
Ignoramos cuánto tiempo estuvo Deusdedio del Campo encarcelado. El también líder socialista Antonio Gómez Irimia, alcalde rodense desde marzo de 1937 a octubre de 1938, y huido en el Stanbrook junto a seis personas más de La Roda, igualmente fue procesado por los sucesos de octubre. Una noticia aparecida en La Vanguardia con fecha de 28 de octubre de 1934, anuncia la detención por parte de la Guardia Civil de Antonio Gómez Irimia, Joaquín Moreno Rodríguez y la rusa Sara Gold Terratelovich, reclamados por el juez de La Roda, y a quiénes se supone agentes de enlace. Sin embargo, Antonio Gómez pudo escapar a Madrid y permanecer allí oculto librándose de la cárcel. La presencia de esta mujer rusa junto a Antonio Gómez es significativa. Podemos deducir la llegada de las influencias del Partido Comunista, fortalecido tras la III Internacional y el prestigio de la Revolución Rusa, a pueblos del interior de España como La Roda. En estos momentos el Partido Comunista se encuentra en vías de negociación con los socialistas para finalmente ingresar en las Alianzas Obreras. Para el Partido Comunista, la revolución de octubre significó el punto de partida para su evolución como partido de masas, ya que con anterioridad su importancia fue insignificante.
En el mismo seno de la Corporación municipal también se procedía a practicar las depuraciones pertinentes. Tras los sucesos de octubre se decretaba la militarización de Guardias y Agentes municipales. Si en los Ayuntamientos hubieran elementos del orden que no fueran de confianza del alcalde se procedería a su destitución antes de ser militarizados. De esta manera es como el nuevo alcalde, Job Escobar, el 19 de octubre procede a la destitución del Inspector Jefe de la Policía Urbana y Rural, Restituto Gaitano García, del Cabo Juan Tébar Cuchillo y del resto de guardias: Serapio Fraile Griñán, Gabriel Sánchez Lozano, Pedro Córdoba González, Julián Pérez Collado, Juan Fraile Escudero, Jose Escudero Serrano, Eduardo Martínez Cabañero, Juan Pérez Gaspar y Juan Carrilero Bautista. La destituión se produjo a efectos legales por la “repentina” falta de confianza en el personal funcionario; a efectos prácticos, por estar significados con la causa republicana, más específicamente, por haber sido nombrados por el anterior gobierno de izquierdas y probablemente por haber simpatizado con la huelga de octubre.
El proceso de amnistía comienza con el levantamiento del estado de guerra y la implantación del de alarma el 23 de enero de 1935. A consecuencia de ello, el Gobernador también dispuso que cesara la clausura de los Círculos de Izquierda Republicana. En octubre de 1935 se aceptaban los recursos interpuestos por todo el personal destituido en el Ayuntamiento de La Roda. La principal demanda del programa político del Frente Popular para las elecciones de febrero de 1936 sería precisamente la concesión de una amplia amnistía para todos los represaliados por los sucesos de octubre, junto a la revisión de sentencias, readmisión de funcionarios o indemnización a familiares. La mayoría del personal sustituido con motivo de los sucesos de octubre en La Roda, posteriormente sería procesado en Juicios Sumarísimos una vez acabada la guerra, siendo algunos condenados a muerte como Serapio Fraile Griñán, Gabriel Sánchez Lozano o Restituto Gaitano García.
En virtud de estos indicios, como decíamos, la huelga debió ser secundada en La Roda, independientemente de su mayor o menor éxito. En realidad, si ésta se produjo, no debió ser ni multitudinaria y por supuesto para nada conflictiva, sino todo lo contrario. De hecho, los guardias civiles del puesto de La Roda, pudieron dejar desguarnecida la localidad, para acudir a sofocar a los insurrectos de Villarrobledo, junto a fuerzas públicas procedentes de Albacete y Barrax. En diciembre de 1934 se abre una suscripción para rendir homenaje a la Guardia Civil de La Roda. Con lo recaudado serían obsequiados el Teniente Ramón Martínez, el Cabo Juan López Cebrián y los guardias: Antonio López Bello, Antonio Zalve Gómez, Leonardo Tomás Megías, Batilde Moreno García y Eduardo García Sahuquillo.
Aunque es prácticamente imposible conseguir fotografías de la época, fortuitamente encontramos una que inmortaliza el momento en el que la Guardia Civil de La Roda es homenajeada. Muchos de los que aquí aparecen, simpatizantes y políticos de derechas que contribuyen a la suscripción, serán perseguidos y/o asesinados en época de guerra por haber apoyado u organizado directamente la sublevación militar de julio del 36. Probablemente más de uno fuera enviado a Quintanar de la Orden. Pero yo soy incapaz de reconocerlos. No obstante, pongo algunos de los nombres de los mayores contribuyentes en este homenaje, por si alguien pudiera reconocerlos en el caso de que aparezcan en la fotografía: Gil Alarcón Rubio, Gabriel de Arce, Manuel Ávila Palacio, Diego Berruga, Leopoldo y César Cadenas, Job y Benito Escobar Montoya, Aurelio y Federico Giménez Izquierdo, Miguel Mas, Pablo Vento Gil, Pio Viñas, Julián Viñas Sevilla, etc. Ellos participaron en la suscripción para el homenaje a la Guardia Civil, pero no en la suscripción para la apertura de una Cantina Escolar...


 

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