martes, 24 de febrero de 2015

Escuelas, árboles y verbenas. La Roda hasta el 18 de julio de 1936

      Tras un breve paréntesis, retomo la tarea que nos ocupa, que es continuar narrando los sucesos de aquellos fatídicos pero también prodigiosos años en La Roda. En el último artículo hablaba sobre lo acontecido en 1934 desde una perspectiva política. Y como adelantaba en el mismo, carecemos de la principal fuente de información para este periodo, que es el libro de Actas de Plenos comprendido entre las fechas de marzo de 1934 a noviembre de 1935. No obstante, existen otras fuentes aunque no tan completas como ésta. Me refiero con ello básicamente a la información que nos aporta el periódico local Agricultor Manchego o a algún dato bibliográfico procedente del libro de Rosa Mª Sepúlveda y Manuel Requena titulado “Del afianzamiento del republicanismo a la sublevación militar”. Puesto que ya me he referido a los cambios y tensiones políticas del momento, nos centraremos en este apartado en el análisis de otros aspectos más relacionados con el ambiente socio-cultural a partir de 1934.
     A pesar de los graves problemas políticos y económicos de los años 30, se vive en España una gran efervescencia cultural en todos los órdenes. Sin ir más lejos de La Roda, vemos cómo son innumerables los eventos festivo-culturales que se celebran en esta época. Se proyectan películas, se representan obras de teatro, se rescatan tradiciones perdidas como “Los mayos”, se realizan exposiciones y conciertos, se celebran actividades deportivas, se inaugura una biblioteca y una plaza de toros. Incluso tenemos noticias de que el célebre escritor Pío Baroja, hace varias referencias a La Roda en el reportaje publicado en “Estampa” que lleva por título: “Sobre la ruta del general Gómez por los caminos de España”, destacando la enorme impresión que por ejemplo le causan los “aleluyas”. Según la información extraída del Agricultor Manchego, tan sólo el mes de mayo, concentra una gran cantidad de espectáculos. Se proyectan películas como “La fiesta del Diablo”, “Primavera en Otoño” o “Las galas de la Paramount”. Se celebran festividades diversas como la tracional “Romería de la Virgen” y se recuperan otras como el canto de “Los mayos”. Se intenta ahora rescatar esta “castiza fiesta tan popular y tan simpática que injustamente habíamos olvidado”. En el marco del canto de Los mayos, que se celebra durante dos noches, Andrés García representa la jota manchega “Por el Atajo” siendo aclamado por el pueblo que abarrota la Plaza. Otras personas que intervienen como coristas o cantando folías serán: Antonio Toro, Carmencita Reyes o Maruja Jiménez. Dado el éxito de “Por el Atajo”, se decide representarla en formato de zarzuela en el Teatro local, a cargo de los letristas Alfredo Atienza y Antonio Martínez, y el músico Arturo Alarcón.
      Pero es que además por aquél entonces también en La Roda, ¡había árboles! Revisando la publicación El Defensor de Albacete, aunque no hayemos muchas referencias a nuestro pueblo, casualmente me encontré con un curioso artículo que a continuación reproduzco parcialmente. Lleva por título “Por tierras de Albacete. Una visión nocturna de La Roda” y fue escrito por Fernando Gil Ferraut: “Doble hilera de árboles, sobre los bordes de la amplia carretera. A nuestra derecha un bello parterre en el que destaca una fuente coquetona de mosaicos sobre la que cuatro luces, proyectan una luz deficiente. Más árboles cuya nota verde oscuro en la noche, tan bien rima con nuestra manera de sentir el paisaje urbano. Un obelisco truncado que no queremos saber qué solemniza, y más árboles que nos escoltan y nos preceden y hasta parecen seguirnos, porque en la noche todos parecen iguales, hasta una plaza grande, irregular, en la que sobre viejas casonas señoriales y junto a escudos de rancia progenie nobiliaria, campean letreros luminosos, rótulos modernos, señales indicadoras (…). Vosotros me hablaréis de vuestra historia, de las bellezas de vuestra querida Roda, de las buenas cualidades que atesora el alma de vuestros conciudadanos. Pero yo, sin necesitaros a vosotros, se de las bellezas de que me hablaréis -me refiero a las anímicas- porque quien ama y cuida al árbol, con la ternura y con la solicitud con que vosotros lo habéis hecho, no puede ser malo, tiene que ser forzosamente bueno. Yo os adelanto hoy, en estas cuartillas mías que han de tener una continuación en otras mañanas, que difícilmente borraréis de mi mente esta impresión agradabilísima de vuestros árboles y de vuestro jardín”.
     A pesar de gozar nuestros paisanos de por aquel entonces de una variada vida cultural o de ver árboles en sus calles, aún así digo, existen voces discordantes que a veces con razón (por lo que respecta al campo de fútbol o el Instituto de Educación Secundaria) la ven insuficiente. En junio de 1935, Braulio de Miguel publicaba en el Agricultor, un interesante artículo titulado “El pueblo se lo merece” que venía a decir lo siguiente: “Nos crean un campo de fútbol (…) y al día siguiente, ignorando sus causas, se le cierran las puertas a este deporte. Teníamos una Semana Santa como no había otra en nuestras inmediaciones, con sus cofradías, con sus admirables imágenes y ahora ¿qué tenemos? Cerca la fecha de quedarnos sin cofrades. Un Instituto de Enseñanza Secundaria por el que tanto han trabajado conocidos rodenses, que también se nos fue. Una plaza de toros, con su correspondiente afluencia (…) y siguiendo la ruta, la vemos desmoronarse, y sin ver construir la nueva”.
      A continuación de estas palabras, avanzaremos con respecto a uno de los grandes asuntos de todo el periodo: la necesidad de locales para escuelas. A pesar de la insistencia con que los señores ediles reclaman la creación de nuevas aulas, a la altura de 1934 ningún local nuevo ha visto la luz. Parece ser que ningún equipo de gobierno ha intentado solucionar el problema de manera definitiva. Sólo Vicente Arenas Ortega elevó al Ministerio de Instrucción Pública una petición que posteriormente fue anulada por otra nueva. Finalmente, según informaciones aparecidas en el Agricultor Manchego en enero de 1935, en breve comenzaría la construcción del Colegio Juan Ramón Ramírez, proyecto éste que llevaba años esperando ser materializado. La Comisión realizadora de la Escuela, acordaba de entre varios aspectos técnicos y presupuestarios, la ubicación del nuevo Centro escolar: “teniendo en cuenta la gran población existente en las nuevas barriadas de la Estación, Terreros y Molino de Viento, y la enorme distancia existente entre dichos puntos al centro de la población, se acuerda construir la Escuela, que constará de una de niños, otra de niñas y una mixta de párvulos, en la Avenida de Don Juan García González, inmediata a donde se halla instalada la Báscula municipal”. Éstas son las últimas noticias que tenemos en el Agricultor Manchego sobre la construcción de la Escuela.
     A partir de noviembre de 1935, podemos volver a consultar los Libros de Actas de Plenos (ya dijimos que faltaba el libro que va de marzo de 1934 a noviembre de 1935). En ellas se suceden interminables mociones y escritos sobre todo de maestros, aunque también de la oposición socialista, censurando las condiciones ruinosas de los alojamientos, la falta de locales escolares o el mal estado de los existentes: “es una pena que un pueblo como La Roda de 12.000 habitantes y situado tan estratégicamente no cuente con escuelas adecuadas, pues las que hay, están en un estado pésimo de seguridad e higiene. Se debe solucionar inmediatamente todas las obras de edificación de escuelas que hay solicitadas cuya resolución es muy lenta sobre todo de que la situación económica es angustiosa” (Libros Actas Plenos, feb-36). Las obras comenzaron en vísperas de la guerra pero éstas se vieron paralizadas fruto de los acontecimientos. A la altura de enero de 1938 se denuncia en un Acta la “inútil” campaña que se hizo en el Agricultor Manchego en favor de la Escuela, cuyas obras no han concluido todavía y en cuyo interior se alojan cinco familias gitanas: “oprobio, vergüenza e indignación causa el estado en que se encuentran hoy las Escuelas en construcción frente a la Báscula municipal convertidas en albergue. Hoy mismo hay allí habitando cinco familias en lo que han de ser clases; habitaciones a las que solo falta enlucirse han echado lumbre en sus rincones y hay el peligro que haya que picar para evitar el color del humo en el enlucido posterior. El resto del edificio está convertido en cuadras, haciendo que lo que había de ser laboratorio en donde se había de forjar el futuro ciudadano, sea hoy una cuadra o lugar de evacuación (…)”.
      En artículos anteriores veíamos cómo en enero de 1933 se aprobaba la instalación de una Cantina escolar para el recogimiento de niños pobres. Será en junio de 1934 cuando la Cantina sea definitivamente inaugurada. Recordemos las palabras que recoge el Libro de Plenos de enero de 1933: la Escuela nacional “se las ingenia para allegar recursos con los cuales dar comida durante los meses de invierno a los niños pobres de nuestro pueblo, a esos desgraciados que faltos de recursos para satisfacer las más perentorias necesidades de la vida, pululan por estas calles en demanda del pedazo de pan con que reponer sus fuerzas, arrastrando sus miserias, prontos a penetrar en el piélago del vicio, y que faltos de la fuerza y del conocimiento necesario para resistir la tentación que le brindan los sentidos, se despeñan pronto en los vicios del mal, aunque ciertamente, la sociedad que los abandonó y el medio en que se desenvuelven, y no ellos, son los responsables de su desgracia (…)”. El 10 de junio se abre una suscripción de donativos para la cantina. La aportación más importante vendrá de parte de los maestros nacionales.
       También en junio de 1933 se debatía en Pleno sobre la creación de un centro sanitario en la localidad. Un año después, el 17 de junio de 1934, se inauguraba lo que se dio en llamarse Centro Primario de Higiene Rural, en un local anejo al Asilo-Hospital. Aparte de la sección maternal e infantil, la función primordial de este centro recaerá en la prevención y control de la tuberculosis: la enfermedad más extendida y temida en aquella época. En el Agricultor Manchego se pueden encontrar varios artículos interesantes escritos por profesionales del Centro sanitario sobre la infección tuberculosa. La lucha contra la tuberculosis había comenzado a organizarse oficialmente en España durante la Segunda República. La Revista Española de Tuberculosis es una excelente fuente de información para el estudio de esta enfermedad y grave problema social entre 1931 y 1936.
      Y llegados a este punto, una vez analizados algunos de los aspectos más interesantes -que nosotros sepamos- sobre panorama social y cultural del periodo, no me queda más tarea que la culminar este resumen remitiéndome al trabajo de mi amigo y gran conocedor de estos asuntos, Luis Fraile. “La última verbena”, que Luis publicara en el periódico digital Crónica La Roda, venía a hacer referencia a la “Verbena de la prensa”, acto organizado por el Roda Fuerte para el sábado 18 de julio de 1936. La publicación de Luis Fraile consta de tres artículos que pueden seguir en el siguiente enlace: http://cronicalaroda.es/2013/08/26/la-ultima-verbena-18-de-julio-de-1936/
     Junto a la verbena, y la gran cantidad de veladas teatrales y conciertos que por aquella época se celebran, también se habían organizado diversos certámenes como los de Miss Roda Fuerte 1936, el concurso del Vestido o el de Mantones de Manila. En la terraza de verano Cervantes se anunciaba para el día 19 la inauguración de la temporada con la proyección de la película “Las nuevas aventuras de Tarzán”. Pero tanto en las calles como en las casas, como en los corazones de las gentes, también había otros temas de conversación, desde luego preocupantes pues el esperado golpe militar no dejaba de ser un temido secreto a voces. Aquel sábado noche del 18 de julio de 1936, mientras varios militares y paisanos falangistas esperaban el momento de “actuar”, la “Última verbena” era un éxito festivo. La vida continuaba...





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