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Por qué este blog

      A fecha de hoy ya han transcurrido más de 80 años desde que oficialmente se diera por concluida la guerra civil española. Era un 1 de abril de 1939. Después de casi 40 años de Dictadura y otros tantos de Democracia, todavía no sabemos cómo, por qué o, simplemente, qué sucedió en La Roda durante estos trágicos años.

     Muchas han sido, aparte de documentales y películas, las investigaciones, trabajos y publicaciones de diferentes tipologías que sobre este periodo han ido saliendo a la luz.  Por lo que se refiere a los trabajos de investigación, éstos se han centrado sobre todo en el marco nacional y regional. Sin embargo, es en el ámbito local, concretamente en La Roda, donde podemos constatar de manera más llamativa, el desconocimiento que se tiene sobre este traumático, a la vez que interesante, episodio de nuestra historia más reciente.

     Algunos se preguntarán por qué incluir el periodo de 1931 a 1936, el de la Segunda República. La respuesta es evidente: no podemos entender la sublevación militar y el estallido de la guerra si no conocemos sus antecedentes más directos. Si bien es cierto que en 1936 confluyeron una gran cantidad de problemas socioeconómicos y políticos de índole estructural, es decir, heredados a lo largo de los tiempos (sobre todo desde el siglo XIX), aquí nos remitiremos a la problemática más visible y concreta que se manifiesta progresivamente a lo largo del régimen republicano, gracias al marco de libertades y de democracia que éste encarnó. Sin ánimo de idealizar lo que fue la Segunda República Española, intentaremos analizar sus virtudes, aunque también sus defectos.

     A pesar de las lagunas existentes, el conocimiento que de la Segunda República y la guerra civil española tenemos en la provincia de Albacete desde los años noventa comienza a ser importante. La labor que el Instituto de Estudios Albacetenses viene realizando en este sentido ha sido decisiva en la multiplicación de publicaciones científicas de gran calidad relacionadas con este periodo. Actualmente disponemos de una gran cantidad de trabajos publicados, de mayor o menor extensión, de tipo monográfico, temático, local, etc. realizados por historiadores, profesionales y eruditos interesados en la vida e historia locales, bastante completa y fundamental a la hora de realizar una primera aproximación e incluso a la hora de profundizar en esta materia.

     Pero como decía anteriormente, también es grande el desconocimiento existente en este pueblo y ardua la tarea de la investigación histórica. Lo que sabemos sobre este periodo en el municipio de La Roda, uno de los enclaves más importantes en la provincia de Albacete, es prácticamente nulo. De esta manera, y a pesar de las referencias que en otros trabajos de la provincia podamos encontrar con respecto a lo que sucedió en esta población, cabe hablar de un desconocimiento total. No obstante la documentación y los testimonios existentes, aparte de la publicación de algún artículo en medios digitales, jamás, ningún trabajo de investigación ha visto la luz con respecto a la Segunda República y la guerra civil en La Roda.

     La ausencia de estudios en esta localidad contrasta con la existencia de investigaciones y monografías centradas en otros municipios de la provincia, como por ejemplo Almansa, Hellín o Yeste. Para tener una visión más completa de la provincia de Albacete durante este periodo es necesario extender la investigación a otros enclaves fundamentales como sean La Roda. Y no solo por su importancia geográfica o demográfica, sino también porque integrar el caso de La Roda aportará, además de una visión de conjunto más completa, nuevos y/o diferentes paradigmas debido sobre todo a su carácter conservador desde un punto de vista político, a pesar de tratarse de un núcleo poblacional que podemos considerar urbano en esta época con más de 10.000 habitantes según el censo de población de 1930. Efectivamente se trataba ya de un importante núcleo urbano, aunque eminentemente agrario, con predominio del latifundio y políticamente conservador, controlado, junto a toda la comarca de la Mancha del noroeste, por las redes caciquiles de los Jiménez de Córdoba y de Pedro Acacio Sandoval.

     La Roda actualmente cuenta con aproximadamente 15.500 habitantes, siendo el quinto municipio más poblado de la provincia detrás de Albacete capital, Hellín, Villarrobledo y Almansa. Además de ser uno de los centros urbanos más importantes de la provincia desde un punto de vista demográfico, La Roda, ya desde la época romana, siempre ha sido un punto estratégico en la comunicación entre el centro y el levante peninsular. Este municipio también es el Partido Judicial nº5 de la provincia de Albacete. Hoy en día, La Roda es una dinámica población, todavía de tradición agrícola, aunque su actividad económica ha pasado en pocos años a centrarse en el sector industrial y de servicios.

      A lo largo de estos años de trabajo he podido observar la existencia de ciertos obstáculos a la hora de estudiar en el ámbito local, la guerra civil española. No es de extrañar que, el espacio donde todos nos conocemos sea el lugar que más suspicacias genere. Aunque no me extenderé en la consideración de las razones de esta problemática, no está de más señalar que independientemente del punto de vista que se adopte al abordar este periodo, se trata de un controvertido tema de la historiografía española todavía en la actualidad. Como historiadora, bien sea desde el mundo de la política profesional, bien sea desde el sentir general en la población, observo todavía la existencia de visiones antagónicas e irreconciliables, a pesar del tiempo transcurrido. 

     Esto hace que, desde la perspectiva institucional, incluso disponiendo de una Ley de Memoria Histórica, aún hoy existan importantes trabas a la hora de estudiar profesionalmente la guerra civil española desde un marco integral, no parcial como se había venido haciendo tradicionalmente. Es más, parece ser que la promulgación de esta olvidada ley en diciembre de 2007, ha ratificado la necesidad de suplir las múltiples deficiencias con las que tropieza un amplio sector de la ciudadanía española en términos de justicia social y de conocimiento histórico. Incluso el Comité de Naciones Unidas ha manifestado reiteradamente su inquietud por el escaso alcance de tal ley, instándole al gobierno español a que la cumpla y colabore en las tareas de localización e identificación de las víctimas del Franquismo pues la búsqueda de las personas que han sido sometidas a desaparición forzada y el esclarecimiento de su suerte son obligaciones del Estado[1]. Más recientemente, el 24 de octubre de 2019 se procedía a la polémica exhumación del cadáver de Franco del Valle de los Caídos. No me extenderé ahora en el análisis de lo que supuso esta exhumación pero, al fin y al cabo, a unos les pareció una medida desproporcionada e incluso una declaración de guerra; a otros, una decisión necesaria pero insuficiente. En vísperas de la publicación de este libro, el actual gobierno de España está trabajando en un anteproyecto de Ley de Memoria Democrática[2].

      Este trabajo, aparte de sacar a la luz una serie de hechos y de establecer conexiones entre ellos, no pretende bajo ningún concepto ensalzar hazañas y figuras, ni de unos ni de otros. Sin embargo, partiendo del hecho de que la historia la han escrito los vencedores, considero que ya ha llegado el momento, no de sustituir un relato por otro, sino de esclarecer esa otra parte de la historia que nos obligaron a olvidar, tras 40 años de Dictadura y, sobre todo, tras la Ley de Amnistía de 1977. Completaremos y añadiremos este periodo de la historia rodense al conjunto de las aportaciones existentes sobre la materia, contribuyendo a su vez, a desmitificar determinados hechos construidos por los ideólogos e historiadores del Franquismo[3]. Mi objetivo no podría ser otro que el de tratar de integrar ambos relatos, el de los vencedores y el de los vencidos, en una historia única, en una historia total, lo más objetiva e imparcial posible, a pesar de las dificultades que esto entraña. Contaremos todo lo que sucedió, en base a las fuentes que han sobrevivido, en un espacio y un tiempo determinados: La Roda de 1931 a 1939.

     Para concluir con esta breve introducción, me ha parecido muy acertada la reflexión que Manuel Requena escribió en el prólogo de la obra de Ezequiel San José que lleva por título De la República, la Guerra, la Represión, la Resistencia[4]. Dice así:

“Se ha producido un destacado proceso de realización de investigaciones sobre temas considerados malditos, pues descubren verdades ocultas pero que son voz populi entre la población anciana que vivió los hechos y que nunca han hablado de lo innombrable, pues se encargó el franquismo de introducir este miedo que aún permanece en algunas familias. Ha llegado el momento en que se ha de hablar sin miedo y con respeto hacia todos”

 

 

[1] Preámbulo de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, Resolución de la Asamblea General de la ONU, Nueva York, 2006. Ratificada y publicada en el BOE por la Jefatura del Estado español el 18 de febrero de 2011

[2] La Ley de Memoria Histórica, como vemos, pasará a denominarse Ley de Memoria Democrática. Este cambio de adjetivo implica evidentemente una distancia con respecto al pasado al retirar el término “histórica” sustituyéndolo por el de “democrática”, un término más neutro y global. Se tiene previsto que esta nueva ley sea aprobada para el verano de 2021.

[3] Para ampliar sobre esta cuestión, de obligada lectura es el magnífico trabajo de investigación realizado por el escritor del prólogo de este libro: Viñas, A. (2013). Las armas y el oro. Palancas de la guerra, mitos del Franquismo. Barcelona. Ediciones de Pasado y Presente

[4] San José López, E. (2003). De la República, la Guerra, la Represión, la Resistencia. Recuerdos y notas personales. Albacete. IEA Don Juan Manuel.

 

Publicado enAnálisis - Opinión

6 comentarios

  1. isabel berruga isabel berruga

    Muy bien, Carmen! Me parece una gran idea que hayas inaugurado este blog.
    Es muy importante que haya gente que, como tú, esté luchando tanto por exigir justicia y por sacar a la luz tanto dolor que aun permanece oculto.
    Te seguiré

  2. Anónimo Anónimo

    Por fin alguien tiene el pundonor necesario para contar lo que nunca se ha contado sin tapujos ni cortapisas.

  3. Anónimo Anónimo

    Pues si, ya va siendo hora de que los rodeños conozcamos, de una manera integral y no parcial -como bien dices-, qué pasó en "aquellos años" de República y guerra civil. Hechos históricos de los que solo conocemos lo que nos han contado, de una manera sesgada y muy parcial, algunos pseudohistoriadores locales. Hechos que nos han hurtado a varias generaciones, pues,al parecer, la historia de La Roda comienza en abril del 39. Gracias Carmen por tu valentía, por tu generoso y altruista trabajo, estoy segura de que nos ilustrarás con hechos ciertos y verdaderos. Aprovecho para indicar que, tras la muerte del dictador, y más de 30 años de democracia…? todavía quedan miles de desaparecidos por cunetas y en fosas comunes, una de ellas en La Roda. Reitero las gracias, Carmen. Te seguiré

  4. Miguel Clemente "El Clemen" Miguel Clemente "El Clemen"

    No quiero ser repetitivo, solo añadir que los que consideramos que la palabra – y no el silencio – es esencial para sanar las heridas de las guerras nos sentimos orgullosos de contemplar tu proyecto hecho realidad. Tu valentía se merece todo mi apoyo. ¡Enhorabuena, Carmen!

  5. Estupendo blog ! al fin una imagen de La Roda que parecia no existir,me alegra mucho poder conocer de hechos y acontecimientos de los que no se podia leer en ningun sitio, felicitaciones !!la seguiré Gracias,desde Francia pero con raices lejanas en La Roda Ana

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