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La Roda republicana: enfrentamientos, detenciones y asesinatos

 

     En torno a las 13 horas del 25 de julio de 1936 y tras una semana de intensos combates, Albacete capital era tomada por fuerzas leales a la República procedentes de Alicante y Murcia junto a una columna anarquista procedente de Valencia. El alzamiento era sofocado en Albacete con la rendición incondicional de sus organizadores y la entrega de armamento y munición 1. El territorio se convertirá en zona de retaguardia permanente, sin frente, en manos del bando republicano hasta el final de la guerra. Ésta será la razón fundamental que explique por qué la mayoría de muertes que se producen sobre todo entre agosto y septiembre de 1936 son de personas de filiación política conservadora, de derechas, incluida la persecución a miembros del clero. También es la razón que explica la instalación de los Brigadas Internacionales en la provincia, aunque de esto hablaremos más adelante.

     El caso es que el fracaso de la sublevación militar y el posterior estado de guerra civil es el contexto en que se producen atropellos por ambas partes; en la provincia de Albacete más especialmente por parte de los grupos de milicianos que de manera descontrolada ocupan el vacío de poder con una violencia desmedida que ya venía gestándose tiempo atrás. Como veremos más adelante, desde las instituciones republicanas se dieron expresas manifestaciones para evitar los asesinatos y la venganza, pero éstas ya no tenían autoridad para imponer sus normas. Se trató por todos los medios de poner fin a estas manifestaciones por parte de determinados grupos a través de las sacas y paseos, pero hasta que no empiecen a funcionar los Tribunales Populares, los meses de julio y agosto serán de una violencia inaudita al margen de la ley y por supuesto que al margen de cualquier consideración humana. Veamos qué sucedió en La Roda.

     La consecuencia directa y simultánea del final de la popularmente conocida como semana facciosa fue la liberación de los presos de izquierdas, la constitución del Comité de Salud Pública, la detención de los guardias civiles que habían participado en la rebelión y la persecución de la población civil que la apoyó. Ese mismo 25 de julio, muchos rodenses se enteraban a través de la radio del Bar Molina de que la provincia había caído en manos republicanas. Los concurrentes, emocionados, se echaron a la calle rápidamente, acudiendo a dicho bar y a las inmediaciones de la Miliaria mucha más gente pidiendo la apertura de las cárceles al grito de vamos a por nuestros hermanos los presos; posteriormente se instalarán aquí unos altavoces para emitir partes de guerra y demás novedades.

     Simultáneamente a la liberación de los presos de las cárceles, se produce la detención y persecución de muchos de los que apoyaron la sublevación. Bajo las órdenes del Comité de Enlace, creado ese mismo día, comienzan a organizarse grupos de milicianos que se encargarán de: perseguir y detener a los sublevados en sus casas y aldeas, conseguir todo el armamento posible y hacer guardias en edificios principales y entradas y salidas del pueblo. Los expedientes que tenemos relatan decenas de casos de detenciones, registro de casas, requisa de armas y tiroteos Partiendo de la idea de que estos relatos fueron extraídos bajo presiones, amenazas y torturas una vez finalizada la guerra, debemos tomarlos con mucha cautela.

     El mismo 25 de julio la situación de alarma y descontrol se hacía notar en las calles de La Roda. Algunos milicianos lanzan varios disparos en la puerta del Casino (donde se reunían la mayor parte de los sublevados) para hacer salir de allí a los que pudiera haber escondidos. También se producían una serie de disparos contra un camión que se hallaba en la calle del Cristo o los que se producen el día 5 de agosto por la noche en la zona de la Miliaria entre dos grupos de milicianos de La Roda, resultando heridos de bala dos milicianos.

     Otro hecho que aparece descrito en varios expedientes es el que se produce en la casa de Lucinio Collado. Al parecer, un grupo de milicianos había ido a buscar a Lucinio y a su yerno Delfín Paños. Desde la marquesina del bar del Sol, al lado de la casa de Lucinio, uno de los milicianos dice escuchar el grito de arriba las persianas y acto seguido aparece Delfín con las manos levantadas pidiendo clemencia. A continuación José Fraile Rubio lanza un disparo haciendo blanco en Delfín Paños, que cae de espaldas. Un tal Mariano Tobarra sube a la casa y desde la ventana empieza a decir que había un herido y que no disparasen más. Lucinio tira a la calle su escopeta y una pistola, que son recogidas por los milicianos. Se produce la detención de Lucinio Collado, de su yerno Delfín Paños y de su hermano Priscilo Paños. Como veremos, el 21 de agosto serán sacados de la cárcel y asesinados en la carretera de Barrax.

     Tenemos información de que aparte de la cárcel del Ayuntamiento y de la cárcel de la Casa Cuartel de la Guardia Civil, otros locales y edificios del pueblo también serán convertidos en cárceles como: las Escuelas, la Iglesia de El Salvador, la Iglesia del Ave María, la Estación, la casa de la Condesa de Villaleal, etc. Es más, parece ser que los accesos a la plaza que queda frente a la fachada principal de la Iglesia fueron tapiados para incrementar el espacio destinado a prisión, instalando un puesto de control en la parte exterior de la misma. El 31 de julio de 1936 ya había 170 detenidos de derechas en las cárceles de la localidad.

     En cuanto a los puntos de control de tránsito destacados en la localidad destacar, aparte de la Estación de Tren, el eje norte-sur que comunicaba Ocaña con Alicante, o lo que es lo mismo, Albacete con la capital. El puesto de control en la salida norte dirección Madrid por la carretera de Minaya estaba instalado en el garaje de Crispín. Al acercarse ese mismo día un camión lleno de falangistas y guardias civiles que procedente del norte huía quién sabe dónde tras la caída de la provincia, el encargado del taller, un tal Moreno, salió y disparó varios tiros sin producirse heridos.

     Otro suceso que podríamos referir se trata del acontecido en el campo del Portazgo, tras la toma de la carretera de Albacete. Hallándose por allí Agapito Sahuquillo, destacado miembro de Falange, un grupo de milicianos le disparan dejándolo herido en el suelo. Restituto Gaitano lo recoge y lo lleva al Hospital-Asilo donde será atendido.

     Es evidente que muchos de los que organizaron y/o apoyaron la sublevación se verán obligados a huir para escapar a posibles represalias. El cabecilla de la sublevación en La Roda, Gabriel de Arce, huirá a Valencia y allí se mantendrá escondido hasta el final de la guerra. También se produce una auténtica desbandada de guardias civiles que no habían sido capturados. Ya hemos visto cómo la gran mayoría de ellos fueron detenidos en Albacete capital y llevados a los buques de Cartagena donde serán fusilados. De hecho,la primera víctima de la guerra civil en La Roda, parece ser un guardia civil huido de Albacete. Efectivamente, el 25 de julio, por órdenes de Deusdedio del Campo, varios milicianos marchaban en busca de un hombre desconocido al que detienen en el pinar de la Malena, concretamente en el Camino de la Patá, disparándole a continuación varios tiros. En los libros del Juzgado pone que se ignora nombre y demás circunstancias.

     Como decíamos, mientras se persigue y detiene a los instigadores de la sublevación, en la madrugada del 26 al 27 se producía otro asesinato en pleno centro del pueblo: el de Pascual Cadenas. Un grupo de micilianos que se hallaba reunido en el Bar Molina se encamina hacia la Estación a realizar labores de vigilancia. Dicho grupo estaba compuesto por Jose Antonio Valero Carretero, José Fraile, Juan Jose Lozano Simarro, Julián González Simarro, Atanasio Sotos Atienza y Prudencio Castillo Zalve. Conforme subían hacia la Estación, otros milicianos se unen al grupo, yendo unos armados y otros no.

     Al poco de llegar a la Estación de ferrocarril, llega un tren correo de Madrid del que se apea Pascual Cadenas Rodríguez de Vera, de 27 años, hijo menor de familia Cadenas que estudiaba en la capital para Perito agrícola. En esos momentos es detenido y cacheado por el Jefe del grupo, Jose Antonio Valero Carretero, apodado el gobernador de Guinea y valerito, que a continuación se marcha en coche dando órdenes previamente al resto de milicianos para que se lo llevaran y supuestamente mataran.

     Así, se llevan al detenido hacia el pueblo bajando por el Paseo de la Estación y al llegar al Templete de la música, Julián González, que ahora actúa como jefe de grupo, ordena a Pascual Cadenas que levante el puño y diga tres veces Salud, Viva la República, lo cuál hace pero sin levantar el puño. Al llegar a la esquina del parque con Ramón y Cajal volvió Julián a dar la misma orden pero ante su negativa uno de los milicianos le dispara, siendo imitado por sus compañeros, recibiendo Pascual Cadenas varios disparos y quedando muerto en el suelo. En los expedientes de los juicios sumarísimos dicen que el primero en disparar fue José Fraile siendo obligado por Julián González, a la vez que lo apuntaba con su pistola en la espalda. Le dispararon varios tiros de fusil, pistola y escopetas.

     La conmoción tras el asesinato de este joven evidenció la violencia revolucionaria de los primeros momentos y el descontrol y desorganización de los grupos armados de micilianos, que ya venía gestándose tiempo atrás. Recién constituido el Comité de Salud Pública probablemente tras este asesinato se aconsejara que este tipo de crímenes, en caso de producirse, no debían realizarse ni por milicianos locales, ni a la vista de los vecinos de la localidad, sino extramuros de la misma, en caminos, carreteras o en los pueblos vecinos, como efectivamente así sucederá. En la noche del 6 al 7 de agosto, otros dos hermanos de Pascual Cadenas, Leopoldo y César, eran sacados de la cárcel, siendo asesinados en la carretera de Ocaña a Alicante. Analizaremos éste y otros asesinatos más adelante.

     Comenzaban a salir a la luz todos los problemas planteados desde abril de 1931: el reparto de la tierra, la solución al paro obrero, la actitud de la Guardia Civil, de los patronos, de la burguesía agraria y comercial detentadora de las principales fuentes de riqueza y de la Iglesia que los apoyaba. A su vez, grupos descontrolados de ciudadanos, algunos de ellos auténticos delincuentes, utilizarán las siglas de partidos y sindicatos obreros para sus propios intereses. Era el momento del robo, de la ocupación de fincas y propiedades y, por descontado, de la venganza personal.


1 Gómez-Flores, Andrés, La Ciudad Inventada, Albacete en la Guerra Civil, 2002 (pág. 65)

Publicado enInvestigación históricaPolíticaSociedad

2 comentarios

  1. Empar Empar

    Felicitaciones por la excelente documentación y explicación. He llegado hasta tu blog buscando información sobre la organización de las milicias de la CNT en Albacete, de dónde eran mis padres, concretamente de Casas de Ves, intentado averiguar en qué milicia, batallón, división Frente estuvo. Saludos

  2. CARMEN MARÍA PARREÑO CARMEN MARÍA PARREÑO

    Gracias! Un amigo está investigando exahustivamente el anarquismo en la provincia de Albacete. Si quieres te pongo en contacto con él

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