lunes, 31 de marzo de 2014

Crisis socio-económica en los años 30: Jurados Mixtos y Reforma Agraria (II)


     Hemos visto cómo desde los primeros días de la instauración del nuevo régimen, la cuestión agraria es objeto de disposiciones oficiales de gran envergadura. Sin embargo, la carga más pesada para la mayoría de la clase propietaria, en teoría, será la Reforma Agraria. Promulgada el 15 de septiembre de 1932, surge como colofón a estas primeras medidas anteriormente descritas. Con la Reforma se podrían haber remediado las acuciantes cifras de desempleo que venía sufriendo la provincia de Albacete; pero no fue así.
      Aunque muchos textos de la época nos hablan de la vida del campo como un “mundo sencillo, plácido, sosegado, lleno de satisfacciones” la realidad iba por otros derroteros. En el Agricultor Manchego hay muchos ejemplos de esta idealización del mundo rural 1. En el fondo lo que se pretendía conseguir ni más ni menos era la pervivencia del orden y de los intereses establecidos, es decir, que la situación en el campo continuase como hasta entonces, sin cambios.
      Como decía al principio de este trabajo, a finales de 1930 ya comienza a hablarse de la crisis obrera de tipo agrícola en nuestra localidad. Aunque algunas de las razones aportadas aluden a la sequía pertinaz, las heladas invernales o las plagas, que provocarán escasez de trigos y harinas, no serán éstas ni mucho menos las únicas razones de esta grave problemática. Aparte de la existencia de unas adversas condiciones climátológicas o el problema hidrológico, la crisis económica que se vive tanto en La Roda como en el ámbito nacional, estará en relación más bien con problemas de tipo estructural relacionados básicamente con la existencia de una agricultura anticuada y un reparto extremadamente desigual de la propiedad agraria, todo ello en una economía eminentemente agrícola a la vez que paternalista.
     En la Mancha la crisis agrícola duraba desde hacía tiempo en parte porque la filoxera después de 1927 comenzó a extenderse por la región. La filoxera comenzaba así a destruir también el viñedo manchego, uno de los más importantes del país. Ante la política proteccionista aplicada por Francia para evitar el paso de los vinos españoles, se llega incluso a plantear la sustitución del viñedo por otros cultivos 2. A su vez, en marzo de 1932 se denunciaba en el Pleno del Ayuntamiento la falta de trigo y harina. Se dice que la carencia de trigos podría dejar sin harina a la población, lo cual podría originar un verdadero conflicto. El Presidente anuncia que adoptará las medidas oportunas para prevenir el conflicto, incluso oficiando a las fábricas de harinas para que no saquen especies fuera de la población. Con ello comienza la especulación y las políticas restrictivas y arancelarias que lo único que hacen no es sino perjudicar los intereses de los pequeños productores. Finalmente, el 15 agosto la Jefatura del Servicio Agronómico comunicaba a la Corporación la localización y fechas en que se abrirían los almacenes de La Roda. Esto, unido a la sequía y a la ausencia de fondos municipales para ayudar a los campesinos, enturbiaría más todavía si cabe la situación. 
     Desde el Ayuntamiento se intentan conseguir pequeños préstamos del Crédito Agrícola con destino a los pequeños labradores. No llega a ser posible debido a la saturación administrativa de esta institución por la recepción masiva de solicitudes, aparte de encontrarse en una situación económica insostenible. Así es como en junio se celebra en el Teatro Cervantes una asamblea de agricultores damnificados a consecuencia de la “pertinaz sequía”, junto a los afectados de Barrax y La Gineta, con el fin de pedir a los poderes públicos auxilio económico y poder de esta manera realizar la siembra próxima en las barbecheras preparadas para ese fin. La Casa del Pueblo acordaba apoyar la petición de la FNTT para ampliar a mil millones de pesetas la cantidad presupuestada por el Gobierno para la inmediata ejecución del Proyecto de Reforma Agraria, por una jornada máxima semanal de 40 horas y por la implantación del seguro de paro. En adicción a todo lo visto, en agosto de ese mismo año, los guardas de campo denunciaban una grave plaga de langosta en las fincas de Entinosos y Navica.
     Otro tema de interés fue el problema hidraúlico. En la provincia de Albacete transcurrían ríos cuyas aguas no podían ser utilizadas para regar las tierras. La oligarquía agraria albacetense tal vez no estuvo interesada en invertir en mejoras del regadío o no quiso enfrentarse con los poderosos grupos de presión murciano-levantinos, que acapararon toda el agua de los ríos Júcar y Segura. Con el nuevo régimen, esta cuestión es impulsada por Diputación. A pesar de las protestas de las Confederaciones del Júcar y Segura, en 1932 se crea la Junta Provincial de Obras Hidráulicas que elaboró un plan de regadíos dividiendo la provincia en cinco zonas, con la previsión de poner en regadío unas 60.000 ha.3. Una de estas zonas sería el eje Villarrobledo-Albacete, incluyendo La Roda. Era una zona llana pero escasa en lluvias, lo que hacía que aquí se vivieran sucesivas crisis agrarias. Según la Junta, esta zona “por estas y otras razones atraviesan una gravísima crisis de trabajo”. Poner en regadío estas tierras fue labor difícil y los avances lentos, además también se decía que era poco rentable.
      Con todo, la situación no fue tan extrema como la que se vivió en otras comunidades como la extremeña o la andaluza. Obtenemos esta conclusión por el hecho de que en nuestra región no se vivieron las convulsiones que azotaron al campesinado de aquéllas regiones. Igual esto fue debido a que la organización de este sector de la población por parte de los sindicatos obreros fue más débil, con el predominio del sindicalismo de tipo socialista, menos conflictivo y violento que el anarquista, mayoritario en Andalucía, y a su vez más relacionado con la problemática urbana frente a la rural, hasta la aparición de la FNTT. 
     En cualquier caso, aunque no disponemos de datos suficientes para valorar la conflictividad rural en el término municipal de La Roda, sabemos que en la provincia de Albacete hubo graves altercados, la máxima expresión de los cuáles acontecieran en Yeste. Además, una vez acabada la guerra la mayor parte de procesos sumarísimos se instruirán contra jornaleros y trabajadores del campo en general. Estas observaciones, junto al análisis de la problématica socio-económica anteriormente vista, nos pueden ayudar a la hora de suponer la existencia de episodios conflictivos de mayor o menor gravedad cuyas características más específicas desconocemos.
     En adelante veremos de manera detallada cómo se aplicó la Reforma Agraria en La Roda, que no pasó de la confección de un Registro de la Propiedad Expropiable y de un Censo de campesinos.

 
1 Gómez Herráez, J.M., Voces en el campo y ecos en la prensa. Problemas agrarios en Albacete durante la Segunda República, Albacete 1988

2El Agricultor Manchego 28-8-32

3 Sepúlveda Losa, R.M. Y Requena Gallego, M., Del afianzamiento del Republicanismo a la Subleación militar. Albacete 1931-1936, IEA “Don Juan Manuel”, Serie IV, Cuadernos Albacetenses, Número 7, Albacete 2005 (pág. 47)


martes, 11 de marzo de 2014

Crisis socio-económica en los años 30: Jurados Mixtos y Reforma Agraria (I)

     El asunto estrella en las Actas de los Plenos del Ayuntamiento de La Roda para el periodo que nos ocupa será la crisis obrera y agrícola. La Reforma Agraria y los decretos que la anteceden desde el Ministerio de Trabajo, serán claves para el estudio de esta crisis, de las diferentes soluciones aportadas desde el Gobierno de España y de sus consecuencias.

     Junto a la depresión económica mundial, la proclamación de la República había causado por sí misma una gran crisis financiera donde las clases más pudientes comenzaron a transferir sus capitales a los bancos extranjeros, a la vez que los círculos financieros internacionales acogieron con escepticismo el nuevo régimen. La falta de liquidez se hará notar directamente en las arcas municipales, haciendo temer que el problema del paro obrero, con un registro que superaba ya los 500 parados forzosos, adquiriese tintes de conflicto 1

     Antes de llegar a este punto, el Consistorio había acordado la implantación de la décima en las contribuciones del Estado para poner remedio al desempleo y a la grave crisis agraria, comercial e industrial. Pero el recargo municipal venía siendo una medida impopular entre los propietarios y concejales republicanos y muchos de ellos se quejaron diciendo que con la crisis no podían responder a la décima, por lo que ésta no se llegó a ponerse en práctica 2. Lo que sí parece que surtió efecto fue la aportación voluntaria de algunos propietarios, aunque en las Actas no se especifica quiénes fueron tales contribuyentes ni cuál fue su aportación. En cualquier caso, el dinero recaudado fue insuficiente para dar una respuesta satisfactoria al problema del paro obrero.

     Así las cosas, el gobierno aprobaba un presupuesto extraordinario de 10 millones de pesetas para zonas deprimidas con la finalidad de realizar obras públicas y colocar a los obreros sin trabajo. Como a la provincia de Albacete no le correspondió nada, los alcaldes de todos los pueblos enviaron una protesta al Gobierno para solicitar un préstamo a bajo interés para dar respuesta al proyecto ferroviario Baeza-Utiel y proseguir las obras. Los Consistorios más necesitados como Chinchilla o La Roda, finalmente recibieron créditos. Según el Agricultor Manchego, en un artículo de enero de 1932, merced a las activas gestiones del alcalde Eloy Calero (…) ha concedido el gobierno una subvención de treinta mil pesetas para continuar la instalación del servicio de agua. El subsidio se iba a emplear en las obras para el Abastecimiento de Aguas expresando la “urgencia con que debe resolver la Corporación este proyecto por la necesidad de emplear obreros parados”. Sin embargo, pocos días después, aparte de pedir a la patronal que colocase a los desempleados, y en vistas de la lentitud en la configuración del proyecto, se opta por invertir el subsidio en el arreglo de calles. Este cambio además favorecería los presupuestos municipales, pues el esfuerzo económico que tendría que realizar la Corporación sería en este caso muy inferior. Antes de recibir la autorización administrativa para este cambio, la Corporación por unanimidad acuerda comenzar a gastar el subsidio en el arreglo de calles, previa advertencia de Secretaría de su ilegalidad. El panorama se complica cuando el Gobierno, habiendo pasado el plazo de tres meses desde la concesión del subsidio, requiere al Ayuntamiento la devolución del mismo con los intereses correspondientes. 

     Podemos imaginar hasta qué punto la situación es, además de urgente, complicada. Las ayudas estatales para estos fines fueron de alcance muy limitado y con multitud de trabas que los ayuntamientos difícilmente pudieron sortear. En medio de este escenario, comienza a desarrollarse en nuestro pueblo un programa de obras públicas para dar solución al paro obrero, como por ejemplo: apertura, pavimentación e iluminación de multitud de calles, reparación de los caminos que cruzan el término municipal, construcción de nuevas escuelas, ampliación de la fuente de la Miliaria, instalación de una báscula municipal, limpieza de los pozos de abastecimiento de aguas, etc. Se inician también en este momento las gestiones para traer el ferrocarril que enlazaría La Roda con Tarazona de Aragón. Respecto al proyecto de abastecimiento de aguas, son muchísimas las referencias que encontramos en los libros de Actas del Pleno. Ya hemos visto cómo su materialización es aplazada para dar empleo urgentemente a los trabajadores parados a través de la construcción y mantenimiento de calles. Sin embargo, desde diciembre de 1932 los concejales de la Corporación comienzan a preocuparse de nuevo por la solución del problema de la traída de aguas al municipio. El Ayuntamiento afirma que no puede asumir los costes presupuestarios de este proyecto, y opta por solicitar otro subsidio al Estado.


     Siendo el desempleo un grave problema para la propia consolidación del nuevo régimen democrático, los primeros gobiernos reformistas de la República adoptaron desde el principio iniciativas legislativas concretas para controlar y regular los desequilibrios del mercado de trabajo. El marco de las relaciones laborales quedó regulado a través de la puesta en marcha de los Jurados Mixtos, con el complemento de las Bolsas de trabajo, registros y Oficinas de Colocación. Se hacía necesario potenciar la demanda de trabajo y regularla para, entre otros fines, encauzar posibles conflictos. La creación de los Jurados Mixtos en noviembre de 1931 pretendía conjugar así la conflictividad laboral y el encauzamiento pacífico de las relaciones sociales.

     Para dar salida a los acuciantes problemas sociales generados por la crisis y en espera de la futura Ley Agraria, el Ministerio de Trabajo promulgaba diversos decretos entre el 28 de abril y el 14 de julio de 1931. Los Decretos sobre términos municipales venían a decir que en todos los trabajos agrícolas, los patronos estarán obligados a contratar mano de obra de los lugares correspondientes al municipio en que estén inscritos. El Decreto de trabajo forzoso obligaba a la continuación del laboreo de las tierras en la misma extensión que se venía cultivando y según la época de cultivo señalada por la costumbre. En el mes de julio entraría en vigor la jornada laboral de 8 horas para los trabajadores del campo. Se autoriza a favor de arrendatarios y colonos la revisión de los contratos con el fin de rebajar los arrendamientos y se hace extensivo a los obreros agrícolas el beneficio de la ley sobre indemnizaciones por accidentes de trabajo. Poco después se establecen los organismos de carácter paritario que regulaban las relaciones entre arrendatarios, propietarios, obreros, colonos e industrias de transformación de productos: los jurados mixtos
 
     El 6 de septiembre de 1931 se creaba en La Roda una Bolsa de Trabajo para respetar así el turno de contratación y dar trabajo de manera organizada a los trabajadores del término municipal en paro. El objetivo era, en definitiva, crear un servicio estatal, público y gratuito en materia de contratación obrera y de lucha contra el paro. La bolsa de Trabajo sería el primer paso antes de la creación de la primera Oficina de colocación obrera en nuestra localidad en diciembre de 1932 a petición de las Sociedades Obreras de la villa. En los Ayuntamientos se registraban los obreros parados y a ellos llegaban las solicitudes de realización de obras públicas para mitigar el desempleo. Como hemos visto, desde los Plenos municipales también se enviaban solicitudes de inversión a la Diputación o al Gobierno de la República y sus organismos centrales.

     La aparición y funcionamiento de estas oficinas estuvieron envueltas en todo tipo de polémicas, dirigidas contra el control que de ellas realizaban los sindicatos. Con su creación, proliferaron las sociedades obreras de profesión que estuvieron políticamente hegemonizadas por sindicatos socialistas. Algunas de las denuncias de La Roda vienen con el cuño de la Sociedad de Obreros Labradores “El Campo”, Sociedad de Oficios y Profesiones Varios o la Sociedad de Albañiles “El Trabajo”, adscritas a la Casa del Pueblo. Los patronos del campo, opuestos a las reformas de la legislación sociolaboral, tuvieron en Unión Agraria Provincial su polo de referencia más importante. En La Roda, la Sociedad de Labradores de Santa Marta será el sindicato patronal agrícola por excelencia. Gozaba de prestigio entre los medios derechistas y los patronos, que recogían aspectos de la doctrina social de la Iglesia, enfatizando sobre todo el respeto a la propiedad y armonía entre clases sociales 3
 
     En las Actas del Pleno aparecen desde finales de 1932 numerosas misivas de la Sociedad de Albañiles “El Trabajo”. Parece ser que el Consistorio considera excesivo el coste de la mano de obra en las diversas obras ejecutadas por orden del mismo. Por tanto, desde la Sociedad rechazan de plano estas afirmaciones vertidas sobre este ramo profesional. Según éstos, las razones de los excesivos costes no son otras que la falta de dirección técnica y la mala gestión de los maestros de obra. Además, los que disfrutan de un puesto de trabajo, denuncian que la gran mayoría trabajan más horas de las convenidas. Los que se encuentran parados, insistirán en el “agobio que les produce en las economías individuales la carencia de trabajo a la cantera de trabajadores de la construcción” depositando sus esperanzas en que el Presidente de la Corporación no demore más este asunto.

     En la prensa diaria se informa de constantes reuniones de autoridades y colectivos para buscar medidas: inversiones estatales, mediación con patronos locales para que contratasen obreros parados… En general, reivindicaciones fundamentales de los sindicatos en el ámbito municipal fueron que los patronos respetaran el turno riguroso de contratación marcado en las Bolsas de Trabajo y que se vigilara la Ley de Términos. La ley es derogada en mayo 1934 con el gobierno de centro-derecha del Partido Radical y puesta en vigor nuevamente tras las elecciones de febrero de 1936, con el triunfo del Frente Popular. A partir de entonces comienzan a funcionar eficazmente las Bolsas de Trabajo, aunque por poco tiempo.

     Por lo que respecta a las funciones específicas de los Jurados Mixtos, éstas serán la aprobación de contratos individuales o colectivos de trabajo, la actividad conciliadora en los conflictos colectivos y la inspección y vigilancia del cumplimiento de las partes de la legislación social. Aparte de la resolución de conflictos colectivos, también se procedió en contenciosos individuales sobre todo en materia de juicios por despido y por reclamaciones de salarios y horas extraordinarias. El estudio de este tipo de expedientes también revela las duras y precarias condiciones laborales y, en definitiva, de vida, a las que estaba sometida la población asalariada, sobre todo en el campo: explotación infantil, jornadas de sol a sol, trabajo a destajo, estacionalidad, impago de salarios, incumplimiento de contratos (que solían ser verbales), etc.
 
     Los Jurados Mixtos del Trabajo Rural en la provincia fueron dos: Villarrobledo y Albacete. El partido judicial de La Roda caía dentro de la jurisdicción de Villarrobledo, por lo que nos hemos limitado al estudio de los documentos generados en esta jurisdicción. Las primeras Bases de Trabajo no se firmarían hasta 1932 por lo que todas las denuncias se interponen entre 1932 y 1933. Sólo tres se presentarán entre mayo y julio de 1934. La actuación de este Jurado será insignificante a partir de las huelgas de octubre de 1934, ya durante el gobierno del Partido Radical. En el término municipal de La Roda se incoan un total de 24 expedientes en materia de trabajo rural: 13 de ellos son de tipo colectivo; los 11 restantes son denuncias individuales. Todos los expedientes denuncian impago de salarios y/o jornales. Cinco de ellos incluyen además, aparte de la denuncia por impago, el despido improcedente. Hay dos expedientes colectivos que superan la cuarentena de demandantes. Por otra parte, el perfil profesional del demandante, evidentemente relacionado con las faenas del campo, viene a ser el siguiente: braceros, jornaleros, mozos de mula, segadoras, trilladores, labradores, vendimiadores, mayorales, etc. El demandado es en todos los casos el patrón y/o propietario. Algunos de los demandados fueron: Luis Illana, Julián Blanco, Vicente Vidal, Jose María Alarcón Collado, Antonio Villodre, Herminio Aroca, Faustino Carrasco, etc. En muchos casos los patronos denunciados no asisten al juicio de conciliación. En tan solo tres de ellos, el propietario anunciará su voluntad de proceder al pago de los jornales.

     En cuanto a la tramitación de demandas en los Jurados de la Industria y el Comercio, solo hemos podido proceder al estudio de 9 demandas en La Roda, aunque suponemos que hubo más. Al igual que en el caso del Trabajo Rural, los Jurados Mixtos de Industria y Comercio desarrollan su actividad durante 1932 y sobre todo 1933, bajando en 1934, lo que sin duda está relacionado con el cambio de rumbo político. La mayoría de las denuncias fueron de carácter individual. Varios son los Jurados operantes en este ámbito. Respecto al Jurado de Artes Gráficas, para La Roda sólo tenemos una denuncia dirigida al tipógrafo Juan Crispín Crispín. No obstante, Pedro Oliver en su trabajo sobre jurados mixtos, expone que fueron los tipógrafos y sus aprendices los que más demandaron, sobre todo en La Roda y en la capital 4. También disponemos de una denuncia para cada uno de los siguientes Jurados: Comercio, Siderurgia, metalurgia y derivados, Madera y, en último lugar, Minas y Canteras. En el Jurado de Panadería se conservan dos denuncias. El motivo de las denuncias se deben a despidos improcedentes en 4 ocasiones, reclamo de salarios en 3, y petición del pago de horas extraordinarias en los 2 casos restantes. Pedro Oliver destaca que junto al Jurado de Artes Gráficas, el Jurado de Madera también registrará en La Roda un alto índice de reclamaciones.

     Finalmente, añadiremos la existencia de una dualidad jurisdiccional en materia de conflictos laborales en este periodo. Junto a los Jurados mixtos seguirían actuando los Tribunales Industriales o en su defecto los Juzgados de Primera Instancia. En estos organismos, igualmente paritarios aunque presididos por el juez de primera instancia, se garantizaba la gratuidad y la rapidez de los procesos, aunque no tanto como en los jurados mixtos. Actuaron en los municipios que eran cabeza de partido, como La Roda 5, aunque sólo hemos podido consultar un expediente que responde a este caso, y no se trata del ramo de industria, sino de trabajo rural. Concretamente esta denuncia frente al Juzgado de Primera Instancia de La Roda será interpuesta por Avelino Sevilla Argudo 6 contra el patrono de Villarrobledo Juan Caro por despido e impago de salarios. 
 
     Como decíamos anteriormente, tanto la Ley de Jurados Mixtos como el resto de la legislación en materia laboral resultaron ineficaces tanto debido a la saturación del mercado de trabajo como a la actitud opositora de la patronal. Esto, unido a la politización de dichos organismos, controlados por miembros afines al Partido Socialista en nuestra comarca, los hacía susceptibles de incidir más en la labor de oposición realizada por patrones y empresarios. De hecho, esta labor obstaculizadora se verá más claramente a partir del cambio de rumbo político en el gobierno de la República. Junto al comportamiento vengativo y revanchista por buena parte de la patronal contra la población obrera que había interpuesto demandas, la ley será derogada en mayo de 1934. 




 
1 Libro de Actas de Pleno 17-3-32
2 Libro de Actas de Plenos 27-9-31
3 Oliver Olmo, P., Control y negociación: los jurados mixtos de trabajo en las relaciones laborales republicanas de la provincia de Albacete, 1931-1936, , IEA, Serie 1, Estudio - Núm. 87, Albacete, 1996 (pág. 82)

4Ibid., (pág. 194)


5Ibid., (pág. 225)
6 Avelino Sevilla Argudo, afiliado a UGT, será Guarda Municipal y Guarda del Parque de Transmisiones en plena guerra. Sin haber cometido delitos de sangre durante la misma, será juzgado y condenado a la máxima pena, siendo ejecutado en Albacete el 24 de mayo de 1939 junto a otros cinco compañeros de La Roda. Otro ejemplo similar es el de Gabriel Sánchez Lozano. También aparece como denunciante ante los Jurados Mixtos. Será ejecutado el 29 de julio de 1939 junto a otras tres personas de La Roda también.