lunes, 26 de octubre de 2015

Mucho ruido y pocas nueces. Primavera de 1936 (I)


La victoria del Frente Popular suscitó grandes esperanzas en la clase obrera, con lo que se produjo un aumento espectacular del número de afiliados a los sindicatos obreros, especialmente a UGT en La Roda. Así es como las sociedades obreras socialistas comienzan a presentar reclamaciones contra los abusos de la burguesía y la persecución a que sometían a sus trabajadores. En los Ayuntamientos también se quejaron de las actitudes despóticas e inmorales demostradas por los miembros de la coalicción republicana. Como hemos visto en otros artículos, mientras los Ayuntamientos creaban Oficinas de Colocación, Bolsas de trabajo y Leyes de Términos, éstos se encontraban con las quejas de los trabajadores por su mal funcionamiento, pues evidentemente topaban con la labor obstaculizadora de la patronal. Observamos de manera directa cómo en el ámbito de lo local los gobiernos tienen que hacer frente tanto a las actuaciones excluyentes de la derecha como a los sectores más radicales de la izquierda. Tanto por unos como por otros, desde marzo de 1936 aumentarán los altercados tendentes a crear ese ambiente desestabilizador contra la República.
Por lo que respecta al problema de la tierra y al paro obrero, en los libros de Actas del periodo existe abundante información sobre esta problemática y las diferencias existentes en el mismo seno de la coalición que gobierna. En el marco de la Reforma Agraria, los socialistas presentan una moción sobre la subasta y arrendamiento de los cebadales de Beneficencia, cuyo contrato había expirado en agosto de 1935. Proponen que las parcelas no pueden ser adjudicadas al mejor postor, instando a la Corporación a actuar con criterio de humanidad y sentido de estricta justicia (…) ya que existiendo como existe profunda ansiedad de tierra entre los campesinos de la localidad verdaderamente necesitados, vuelvan a ser utilizadas como negocio insano y aprovecharse el arrendatario mejor postor de la subasta de su posición económica que le permite licitar y de la ansiedad ya apuntada de los demás para subarrendar esas fincas obteniendo así un lucro a todas luces moralmente ilícito, con el estigma para nosotros de la complicidad (…) Existe precedente de usura agraria, que pagando una irrisoria suma subarriendan cobrando precios elevadísimos a gentes necesitadas, un acto que ha de merecer la unánime repulsa de todos. Estando formado ya el censo de campesinos de la localidad y según noticias recientes de aprobación por la Junta Provincial de Reforma Agraria, la minoría proletaria pide la división de las parcelas en porciones de 1 o 2 fanegas como máximo y entregadas a 15 o 30 familias campesinas, de las que incluidas en dicho censo, carezcan absolutamente de terreno propio ni arrendado o lo tengan en la mínima cantidad, si no existieran de los anteriores, satisfaciendo como canon una módica cantidad (…) Lo que había de producir una inmensa alegría (sana alegría del menesteroso que recibe una caricia, sin contrapartida usuraria) entre las familias favorecidas y la mayor sentida por nosotros como alto exponente del deber cumplido, deber moral (…) y deber legal por figurar como indeclinable postulado del pacto. Finalmente la Corporación aceptó la moción presentada en todas sus partes. A pesar del acuerdo, las denuncias y la insistencia de las sociedades obreras en este sentido continuarán, exigiendo el cumplimiento de sus peticiones de manera cada vez más autoritaria.
La Sociedad de Obreros Labradores “El Campo” escribe a la Corporación de nuevo pidiendo la entrega inmediata de tierra y créditos a las comunidades de campesinos, el rescate de los bienes comunales, trabajo para todos los parados, el cumplimiento estricto de las bases de trabajo y la aplicación de un turno riguroso. A esto añaden que no haya ni un preso social en la cárcel, ni un represaliado en la calle; justicia contra los ladrones y verdugos del pueblo, el desarme de las derechas, milicias populares, mandos y Ayuntamientos republicanos e izquierdistas y la destitución de empleados públicos enemigos de los trabajadores. Del lenguaje y de las peticiones de la Sociedad de Labradores se desprende una retórica que ya nada tiene que ver con la moderación de antaño. En La Roda vemos como la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT) ahora ya no está dispuesta a esperar nuevas bases legales para emprender la reforma. En El Obrero de la Tierra, órgano de la FNTT, en marzo de 1936 ya se decía claramente que “las clases trabajadoras no deben adoptar una actitud pasiva, dejando al gobierno la tarea de convertir sus promesas en hechos. Deben extremar su iniciativa, no basta con estar alerta, no es suficiente espolear”. Los campesinos deberían ocupar y apoderarse por sí mismos de la tierra. No obstante la ocupación de fincas que se vive en muchas regiones latifundistas desde marzo de 1936, no tenemos noticias de que esto sucediera en La Roda; ni mucho menos aún graves sucesos similares a los de Bonete o Yeste. Parece ser que a pesar de su lenguaje radicalizado, las comunidades campesinas de la localidad no pasaron a la acción directa.
De todas formas, la minoría socialista, como portavoz en el Ayuntamiento de los intereses de obreros y campesinos de la localidad, en el mes de abril vuelve a presentar una moción de censura para proceder al reparto de tierras. En la moción se dice que el mayor compromiso adquirido con el pueblo tras la victoria del Frente Popular fue el de dar solución al problema de la tierra, tan pavoroso en toda España y especialmente en esta región eminentemente agrícola. Que desde hace un mes la entrega de tierra a los campesinos es un impulso verdaderamente confortador y una realidad palmaria que está llevando a cabo el Ministerio de Agricultura en diferentes provincias de España. Que suman ya más de 40.000 los campesinos a quienes se han entregado tierra y también especialmente en esta provincia donde se han hecho ya diferentes asentamientos con el antecedente de la reciente visita al pueblo de Villarrobledo de los ingenieros del Instituto de Reforma Agraria para proceder al urgente estudio del problema y distribución de los terrenos a los que estén en condiciones. Que existe dentro del término municipal de La Roda un latifundio de más de 10.000 ha. que es la finca de Santa Marta incluida en la Reforma Agraria con un exceso de 9.400 ha y con la agravante además de pertenecer a unos señores absentistas dedicados únicamente a recibir las rentas que produce el sudor del campesino y a gastarlas alegremente en Madrid. Estima la minoría proletaria que sin pérdida de momento se deben realizar las necesarias gestiones para conseguir que estas tierras sean entregadas a los campesinos idóneos, a cuyo fin indicamos que ya se está constituyendo en la Casa del Pueblo la Sociedad de arrendatarios y pequeños propietarios conocida vulgarmente en otras provincias por Asociaciones de Junteros, con lo cual quedaría resuelto gran parte también del problema del paro en el campo, uno de los más angustiosos de la localidad y cumplido de esta manera uno de nuestros más solemnes compromisos con los electores, que es el punto cardinal del pacto del frente de izquierdas. En iguales términos que respecto a la finca de Santa Marta, también se refieren a la finca Valtenebroso. El alcalde republicano está totalmente de acuerdo con lo expuesto pero deben esperar a que vengan de Madrid los ingenieros agrónomos a hacer los trabajos pertinentes. Nuevamente vemos cómo las autoridades siguen paralizadas y espectantes frente a la insistencia de las reivindicaciones campesinas. A la altura de mayo de 1936 todavía no se ha resuelto el problema de la subasta de los cebadales de Beneficencia, ni por supuesto han venido los técnicos a aplicar la Reforma agraria en las fincas de Santa Marta y Valtenebroso.
En el fondo, parece ser que los republicanos de izquierdas veían bien las reformas pero a los socialistas les parecían lentas e insuficientes, sobre todo la concesión de propiedades incluidas en el Registro de la Propiedad Expropiable. En total se expropiaron en la provincia de Albacete unas 4.500 ha. que asentaron a 2.140 campesinos, cifra muy lejana a las 344.574 ha. que aparecían en el Registro de la Propiedad. Evidentemente, la reforma preveía el reparto de tierras que en la gran mayoría eran de familias vinculadas a la derecha, aunque también de otras republicanas moderadas. Gozando éstas de buenas relaciones con miembros de la política y de la administración provincial, será ésta una de las razones que expliquen el retraso y la lentitud de la aplicación de la reforma en la provincia de Albacete; como también explique obviamente la colaboración de muchas de ellas en la insurrección del 17 y 18 de julio.
En relación al mercado de trabajo y al paro obrero en general, también son abundantes los datos recogidos en las Actas de Plenos. Se aprueban en este momento las obras del grupo escolar de la Puerta de Granada para aliviar el desempleo en la localidad o las obras de pavimentación de la Carretera de Santa Marta. En este último caso, se denuncia que el contratista hace trabajar a destajo, cosa prohibida por la ley, además de la existencia de un paro considerable. Piden que el contratista sea obligado a trabajar a jornal para así poder colocar a más personal. La minoría socialista también alerta ante la Corporación que en vistas del alarmante paro obrero, prohíban que en las fábricas de zumaque de la localidad se trabajen horas extraordinarias o que algunos propietarios de la villa, como Wenceslao Cebrián o los señores Picazo, están empleando en sus trabajos a menores de edad, lo cuál está igualmente prohibido por ley.
Por lo que respecta a las reformas educativas, en junio de 1933 se había nombrado una Comisión para que se actuase en la sustitución de la enseñanza religiosa en la villa. Dichas actuaciones no vieron la luz dado el cambio de rumbo político en el país a finales de ese mismo año. Sin embargo ahora, tras el triunfo del Frente Popular, se vuelve a retomar la sustitución de la enseñanza religiosa y particular. En sucesivas sesiones plenarias a lo largo del mes de marzo se habla muy específicamente de este asunto. Para proceder a dicha sustitución era preciso aumentar el número de escuelas. Es por ello que se vuelve a debatir sobre el estado de la cuestión de las interminables obras del Grupo escolar. Un inspector realizaría la tarea de contar los niños que asistían a las Escuelas religiosas suprimidas. Posteriormente, por unanimidad se acordaría la creación de tres escuelas más: dos de niñas y una de párvulos, para atender así al aumento de matrícula tras la supresión de las escuelas religiosas y particulares. Se acuerda también la habilitación temporal de locales-escuelas para no suspender las clases ni un solo día. Así mismo, se habla de la posibilidad de introducir mejoras en las habitaciones donde viven los maestros por encontrarse éstas en condiciones ruinosas. No obstante, parece ser que la introducción de estas mejoras no van más allá de la intención. En el mes de abril la minoría socialista pide que sin demora se de solución al problema escolar planteado con el cierre de las escuelas del Ave María y de otras tres escuelas nacionales, clausuradas por la Inspección. Reclaman que de inmediato se habiliten los locales que fueran necesarios para evitar el desolador espectáculo de tener sin escuela a la mayor parte del censo escolar.
En medio de toda esta convulsión política, social y económica, el Ayuntamiento y el pueblo de La Roda también se preparaban para la celebración del V Aniversario de la República. Según el Libro de Actas y la información recogida en la publicacion Roda Fuerte, el 14 de abril de 1936 se festejó de la siguiente manera: Amanece una mañana espléndida. La naturaleza quiere celebrar con sus gozos primaverales el V aniversario de la República. Con una temperatura deliciosa dan comienzo los primeros festejos con la carrera de bicicletas que es concurridísima (…). A las 11 de la mañana da lugar el reparto de comida a los pobres y acto seguido se cambió el nombre de la calle de Felipe II por el de Luis de Sirval 1, acto que llevó a cabo el alcalde descubriendo la lápida en un solemne momento que enaltece nuestra banda con el himno de Riego. Desde este lugar se encaminó la banda seguida de autoridades y numerosa manifestación a la Plaza de la República, donde tiene que interrumpir su concierto porque la lluvia lo impidió. Por la tarde se celebraron las carreras de cintas (…). Por último se celebró el reparto de meriendas a los niños y el anunciado concierto en el paseo. Para la entrega de raciones de comida a los pobres de solemnidad de la villa, se había abierto previamente una suscripción para que las personas pudientes y muy especialmente los comerciantes, entregaran las cantidades que considerasen.
En definitiva, es evidente la acuciante urgencia de las reformas que venimos estudiando y la incapacidad del gobierno local para darles salida, a pesar de su favorable disposición. El problema era que, sin ayudas ni subvenciones y, con las arcas municipales casi en bancarrota, difícilmente se podían afrontar estas necesidades. A lo largo de los plenos se habla con insistencia de la necesidad de mitigar el paro obrero. Se habla de las obras de abastecimiento de agua potable, de la reforma de la cárcel, de la construcción de grupos escolares, de la fuente pública de la Miliaria, etc. A estas peticiones las autoridades responden diciendo que hay mucha demanda y que los pasillos de los Ministerios están siempre atestados de alcaldes y secretarios de infinidad de pueblos. Alegan que ésta es una realidad que dificulta la urgencia de las concesiones al pueblo de La Roda. En el siguiente artículo veremos cómo la parálisis de la gestión municipal llega a sus propios límites a partir de la crisis de mayo de 1936; en las escasas ocasiones en que se reúnan, los señores concejales entran en una patética e insalvable dinámica de conflicto. Con insalvable no quiero que entiendan que la única vía de solución posible, tanto para éste como para el resto de problemas, fuese el uso de la violencia. Aunque la solución podría haber venido por otros cauces, a estas alturas para muchos el remedio a estos males sólo podía ser uno. 

1     En el marco de la brutal represión de la revolución de octubre de 1934, Luis de Sirval fue detenido y asesinado en Oviedo cuando escribía para "El Mercantil Valenciano" un reportaje en el que implicaba a un teniente de la Legión en el fusilamiento de una joven, Aida Lafuente, quién ha pasado a la historia como "La Rosa Roja" de Asturias. La victoria del Frente Popular elevó a Sirval a la categoría de héroe de la República.

viernes, 19 de junio de 2015

Febrero de 1936. La Roda en vísperas de la Guerra Civil

 
     Para tener más presentes los acontecimientos y cambios que se viven en los previos años a la Guerra Civil en La Roda, aconsejo echar un vistazo a los cambios en los partidos y agrupaciones políticas y más especialmente acudan a revisar el origen, desarrollo e impacto que tuvo la huelga de octubre de 1934. Debo recordar, además, la ausencia de nuestra principal fuente de información para el periodo: las Actas de Plenos que van desde marzo de 1934 a noviembre de 1935. No obstante esta carencia, por fortuna podemos acudir a otro tipo de fuentes que si bien aportan datos desde otros puntos de vista, no por ello son menos importantes. Aparte de la existencia de otros documentos de archivo, también recurriremos a la información que nos ofrece la prensa periódica: el Agricultor Manchego (última publicación en junio de 1935) y el Roda Fuerte (de abril a julio de 1936). De entre el repertorio bibliográfico disponible para la provincia de Albacete, destacaré el libro de Rosa Mª Sepúlveda “Republicanos tibios, Socialistas beligerantes. La República Social inviable. Albacete 1933-1936” o el de Rosa Mª junto a Manuel Requena que lleva por título “Del afianzamiento del republicanismo a la sublevación militar. Albacete 1931-1936”.
     Desde finales de 1933 veíamos cómo nuevas agrupaciones de derechas se iban haciendo fuertes, como por ejemplo la CEDA, gran aliada del Partido Radical durante este segundo bienio negro (negro dado el salvaje comportamiento de la derecha en este periodo), mientras que los partidos republicanos de izquierdas experimentaban una evolución inversa. En mayo de 1934 se había constituido por orden gubernativa el nuevo Consistorio en sintonía con el gobierno de la nación. Presidía el mismo Antonio de la Peña Miranda, que posteriormente será sustituido en el cargo por Job Escobar. Vimos también cómo los enfrentamientos políticos culminaron en la huelga general revolucionaria de 1934. A consecuencia de la misma, se realiza una persecución contra los partidos de izquierdas, especialmente contra socialistas y dirigentes de sociedades obreras; persecución de la que no se restablecerán hasta aproximadamente la primavera de 1935, momento a partir del cuál se crean nuevos Comités en La Roda como el de Izquierda Republicana. Los socialistas, que habían optado por la ruptura con respecto a los partidos burgueses, tras los sucesos de octubre, comienzan a flexibilizar sus posturas. No obstante la nueva dinámica de convergencia que se abre paso entre socialistas y republicanos de izquierdas a lo largo de 1935, destacaremos el aumento progresivo de las tensiones entre ambos grupos que culminará en la primavera de 1936.
     Tampoco las relaciones serán buenas entre los miembros de la coalicción gobernante: los enfrentamientos entre cedistas y republicanos radicales también serán habituales a partir de 1935. Ambos radicalizarán sus posturas tendiendo a crecer los primeros a costa de los segundos como se aprecia en diversos ayuntamientos. Una vez controlados los efectos de la huelga de octubre de 1934, a lo largo de 1935, las derechas inician una amplia campaña en defensa de los valores tradicionales y en contra de la actitud revolucionaria y supuestamente suicida de la izquierda. En muchos municipios se solicita el aumento de las fuerzas del orden pues se había puesto de manifiesto su deficiencia durante el movimiento revolucionario. El temor a la radicalización campesina y obrera y la preocupación por guardar el orden en los pueblos reforzaron esta demanda entre los sectores conservadores y de clases medias que regían la mayoría de los consistorios. En La Roda, autoridades y caciques locales celebrarán multitud de homenajes y una suscripción para recaudar fondos para premiar la fidelidad de la Guardia Civil con respecto a su causa, contribuyendo a consolidar de esta manera su buena relación (ya lo vimos en el artículo sobre la revolución de octubre).
     Si bien es cierto que la represión posterior a la huelga de octubre fue brutal y desproporcionada, progresivamente a nivel nacional ello dio lugar a una convergencia social y política dentro de la izquierda. A lo largo del verano de 1935, los partidos de izquierdas, apiñados en torno a la formación del Frente Popular, desarrollarán una política más activa de oposición al gobierno destacando de entre sus reivindicaciones la amnistía de los represaliados por la revolución de octubre. Mientras tanto, los problemas internos entre radicales y cedistas culminaban con los dos grandes escándalos políticos en el otoño de 1935. El caso del straperlo y el asunto Nombela, en los que muchos políticos del Partido Radical estaban implicados, anticipó la ruptura de la coalicción. Ante la debilidad de los radicales, Gil Robles confía en controlar el Gobierno, pero Alcalá Zamora dudando de las convicciones democráticas del líder cedista, entrega a Portela Valladares el Decreto de disolución de Cortes y la convocatoria de Elecciones generales anticipadas para el 16 febrero de 1936.
     El objetivo de Alcalá Zamora fue el de crear un nuevo partido de centro que pudiese sustituir a los desacreditados radicales. Y así es como se destituye el viejo Consistorio rodense y se crea uno nuevo el 8 de enero de 1936. Se envía un Delegado especial a La Roda para supervisar el cese de los dieciséis concejales interinos y proceder al nombramiento de los nuevos según aparecen en el listado de los Oficios del Gobierno Civil Provincial nº 80 y 81, sobre autoridad provisional, que serían: Godofredo Iniesta Avendaño, Diego Molina García, Antonio Aranda Ureña, Bernardino castillo, Ricardo Atienza Carrasco, Ramón Madrigal Beltrán, Fernando Martínez, Juan Andrés García Lara, Armando Saiz Calero, Emiliano Rubio Martínez, Antonio de la Peña y Miranda, Pedro Antonio Céspedez Jiménez, Pascual Rodríguez, Daniel Castillo Carretero, Eloy Calero Millán y Julio López Conejero. Acto seguido y bajo la presidencia de Miguel Servet Díaz Basauri se procedía a la Constitución definitiva del Ayuntamiento. Se realiza la correspondiente votación para elegir al alcalde, que sería Antonio de la Peña y Miranda.
     Uno de los concejales salientes del anterior gobierno derechista, Francisco Diego Berruga Cebrián 1, daba las gracias a todo el mundo y deseaba a los señores que iban a sustituirles que los acompañara el acierto en su gestión, haciéndoles entrega dice “de un Ayuntamiento normalizado en su situación económica, tan distinta de aquélla en que lo recibieron”. Después de tantos años, cuán familiares a la vez que demagógicas nos resultan estas palabras. No puedo dejar de opinar cuando tras haber estudiado en profundidad todas las actas del periodo observas que la situación económica era igualmente lamentable tanto en el periodo de gobierno de izquierdas como en los años de gobierno de las derechas. Es de todo imposible recuperar una economía local estructuralmente anquilosada en año y medio de gobierno de la coalición de derechas. Es más, si a alguien se debía pedir explicaciones sobre la penosa situación económica del municipio es a aquéllos que lo habían gobernado desde siempre, y no a la coalición republicano-socialista que tan sólo había estado dos años.
     El caso es que, a diferencia de lo que ocurriera en la Transición española, en este momento ya no era posible improvisar un partido de centro de la noche a la mañana. Estaba claro que los radicales de Lerroux habían muerto mientras que el partido de Portela no llegaría a nacer. El centro desapareció casi por completo como fuerza política en las elecciones de febrero de 1936. Entre otras cosas, estos comicios iban a servir para poner de manifiesto la bipolarización política de la sociedad española. La lucha se establecería entre las derechas, organizadas en un “Frente Nacional”, y las izquierdas, unidas en el “Frente Popular”. Y aunque el Frente de derechas consiguió buenos resultados, debido en parte a la enorme suma de dinero que gastaron en propaganda, la victoria recayó sobre las izquierdas. En palabras de Santos Juliá, fueron unas elecciones apasionadas, con muy elevada participación: desde las monjas de clausura al anarquista apolítico, todo el mundo fue a votar. En la provincia de Albacete, la Coalición “Antirrevolucionaria” triunfaría en sesenta y cuatro municipios ubicados sobre todo en las zonas serranas de Alcaraz y Yeste, y en el partido judicial de La Roda, lugares en donde también venció en 1933. El Frente Popular obtuvo sus mejores resultados en lugares de mayor militancia y en las zonas urbanas. Y aunque se esperaba que fueran desapareciendo las corrupciones electorales, los datos demuestran que aún subsistieron durante la Segunda República, aunque en menor medida. El sistema administrativo de los viejos distritos monárquicos, que se correspondían en general con los partidos judiciales, a estas alturas conserva una notable supervivencia. Las sedes caciquiles de los señores del distrito, como los Acacio en La Roda, aunque muy debilitadas, es evidente que todavía no han desaparecido.
     Como ya sabemos, la gran reivindicación del Frente Popular en estas elecciones fue la petición de la amnistía política y laboral para los represaliados por la revolución de octubre. Y ésta fue, junto al estricto cumplimiento de su programa político, la primera medida adoptada por el nuevo gobierno de Azaña. Los presos salen de las cárceles y en los Ayuntamientos se reponen en sus escaños y en sus puestos a los concejales y funcionarios que los ocupaban en 1934. En la sesión extraordinaria urgente de 21 de febrero se procedía a la lectura de un telegrama del Gobierno Civil: “que cesen todos los concejales interinos dando posesión a los concejales propietarios que fueron suspendidos en el mes de octubre y en los mismos cargos que en aquella fecha desempeñaban (…)”. De esta manera pasan a ocupar sus puestos los tenientes de alcalde Francisco Escudero Díaz y Basilio Donate Jareño; también los siguientes concejales: Miguel Servet Díaz Basauri, Antonio Romero Giner, Francisco Moreno Castillo, Eloy Calero Millán, Antonio Montero Montero y Florentino del Barco Picazo. A la sesión no acude el anterior alcalde José Cerdán Pérez ni los concejales Antonio Díez Belda ni Ramiro Huerta Fernández porque ya no viven en La Roda. Finalmente la Corporación se contituye con ocho concejales, debiendo tener dieciocho con arreglo al Estatuto Municial, al amparo de cuya disposición se celebró la elección popular. Dada la ausencia de José Cerdán, es elegido alcalde provisional Ramón Ferrer Garrido. Finalmente, en la sesión extraordinaria urgente de 24 de febrero se nombran el resto de concejales según oficio del Gobierno Civil: “En uso de las facultades que me competen y con el fin de completar el número de Concejales de que consta esa Corporación y poder atender al mantenimiento del orden, he acordado nombrar concejales interinos a José López Ballesteros, Lamberto Pérez Martínez, Antonio Montero Montero, Diego Sánchez Lozano, Juan Carretero Lillo, Clodoaldo Ortiz Chumillas, Abel Amar Pardo, Jose Fraile Moreno, Jose María Gómez Pérez, Gregorio Arenas Martínez, Diego Ortiz, Sebastián Collado Fernández y Julián González Simarro”. Posteriormete votan por la alcaldía, que será representada por José López Ballesteros.
     Unos días después sería también repuesto el personal funcionario, especialmente la guardia municipal, que fue destituida en octubre de 1934. Se alega que como ya ha pasado el periodo electoral, han desaparecido los motivos existentes para el aumento de la guardia municipal y por ello y para evitar gastos a la corporación la guardia municipal debe reducirse a su verdadera plantilla. Se procedía por tanto a la destitución de todos los guardias municipales, vigilantes nocturnos y guardas del campo que fueron nombrados en octubre de 1934, siendo restituidos en sus puestos a todos los que en aquella fecha fueron destituidos. A continuación se recuerda que ningún cargo interino debe estar cubierto por más de seis meses, por lo que teniendo casi todos los guardias municipales, vigilantes y guardas del campo un nombramiento interino, se acuerda sacar las plazas mencionadas para su provisión en propiedad. Los guardias que fueron destituidos y ahora repuestos en sus cargos son los siguientes: el Inspector Jefe de la Policía Urbana y Rural, Restituto Gaitano García, el cabo Juan Tébar Cuchillo y el resto de guardias, Serapio Fraile Griñán, Gabriel Sánchez Lozano, Pedro Córdoba González, Julián Pérez Collado, Juan Fraile Escudero, Jose Escudero Serrano, Eduardo Martínez Cabañero, Juan Pérez Gaspar y Juan Carrilero Bautista. No tenemos datos sobre la posible liberación de presos políticos en La Roda. Aunque, como dijimos, aquí la revolución de octubre no tuvo el impacto que pudo tener en otros pueblos de la provincia como en Tarazona o Villarrobledo, sabemos que se produjeron detenciones y búsquedas, como la de Antonio Gómez Irimia, destacado socialista rodense que será alcalde de marzo de 1937 a octubre de 1938. No tenemos más nombres pero lo que sí tenemos son indicios de que en La Roda también hay una salida de presos políticos y delincuentes comunes de las cárceles posterior a la victoria del Frente Popular. Efectivamente, en el juicio sumarísimo contra Jose Antonio Sevilla Argudo, se dice que éste se hallaba en la cárcel cumpliendo condena por “un crimen pasional” y que, dado su componente socialista, tras las elecciones de febrero de 1936 es sacado de la misma por Deusdedio del Campo. De este dato podemos extraer interesantes conclusiones. La primera, como decíamos, que en La Roda hubo liberación de presos. Aunque sólo dispongamos del testimonio de una persona, podemos intuir que se produjo una excarcelación colectiva. En segundo lugar, que influyentes socialistas del pueblo, sin haber gobernado en el Consistorio, comienzan a destacar públicamente. Deusdedio del Campo por esta época debía de gozar ya de una reputada fama entre los socialistas “más combativos” de la localidad. No ha sido concejal de 1931 a 1933, y tampoco lo será ahora, tras la victoria del Frente Popular; sin embargo, deben ser notorias sus implicaciones políticas y su autoridad cuando aparece liderando la liberación de presos de las cárceles.
     Algunos han querido justificar el incremento de la violencia que se vive en la primavera de 1936 en función de esta liberación de presos. Si bien es cierto que de la cárcel salieron también multitud de delincuentes comunes, no creemos que, aún pudiendo influir, fuera ésta la causa de aquella conflictiva primavera. En este ambiente socio-político ya totalmente polarizado, sucede que los sectores juveniles de todo signo son los que más se radicalizan. Por un lado, las secciones juveniles de la CEDA y Falange, se convencen de inmediato de la necesidad de asegurar por la violencia lo que no es posible obtener mediante la persuación. Esto significa que, en adelante, la derecha iba a preocuparse más todavía si cabe, por destruir la República que de asumir el mando. A modo de ejemplo, en un pleno del mes de marzo, la Sociedad de Obreros Labradores “El Campo” envía un comunicado al Consistorio pidiendo, entre otras cosas, que desde el mismo se haga lo posible por detener el rearme de las derechas. Por su parte, las Juventudes Socialistas también se radicalizan y será en marzo de 1936 cuando de su unión con las Juventudes Comunistas se creen las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Y así es como tras el triunfo del Frente Popular se inicia un proceso ascendente de inestabilidad social y una escalada de violencia, promovida especialmente por la derecha, falangistas y monárquicos, y por un sector de la izquierda, el más radical de los socialistas (o del anarquismo aunque en La Roda no existió), que hizo que los propietarios y las clases burguesas vieran el levantamiento militar como la única salida.

1Francisco Diego Berruga Cebrián junto al Secretario Manuel Ávila Palacios serán condenados y ajusticiados a pena de muerte por el Tribunal Popular de Albacete en octubre de 1936.
 
  

martes, 24 de febrero de 2015

Escuelas, árboles y verbenas. La Roda hasta el 18 de julio de 1936

      Tras un breve paréntesis, retomo la tarea que nos ocupa, que es continuar narrando los sucesos de aquellos fatídicos pero también prodigiosos años en La Roda. En el último artículo hablaba sobre lo acontecido en 1934 desde una perspectiva política. Y como adelantaba en el mismo, carecemos de la principal fuente de información para este periodo, que es el libro de Actas de Plenos comprendido entre las fechas de marzo de 1934 a noviembre de 1935. No obstante, existen otras fuentes aunque no tan completas como ésta. Me refiero con ello básicamente a la información que nos aporta el periódico local Agricultor Manchego o a algún dato bibliográfico procedente del libro de Rosa Mª Sepúlveda y Manuel Requena titulado “Del afianzamiento del republicanismo a la sublevación militar”. Puesto que ya me he referido a los cambios y tensiones políticas del momento, nos centraremos en este apartado en el análisis de otros aspectos más relacionados con el ambiente socio-cultural a partir de 1934.
     A pesar de los graves problemas políticos y económicos de los años 30, se vive en España una gran efervescencia cultural en todos los órdenes. Sin ir más lejos de La Roda, vemos cómo son innumerables los eventos festivo-culturales que se celebran en esta época. Se proyectan películas, se representan obras de teatro, se rescatan tradiciones perdidas como “Los mayos”, se realizan exposiciones y conciertos, se celebran actividades deportivas, se inaugura una biblioteca y una plaza de toros. Incluso tenemos noticias de que el célebre escritor Pío Baroja, hace varias referencias a La Roda en el reportaje publicado en “Estampa” que lleva por título: “Sobre la ruta del general Gómez por los caminos de España”, destacando la enorme impresión que por ejemplo le causan los “aleluyas”. Según la información extraída del Agricultor Manchego, tan sólo el mes de mayo, concentra una gran cantidad de espectáculos. Se proyectan películas como “La fiesta del Diablo”, “Primavera en Otoño” o “Las galas de la Paramount”. Se celebran festividades diversas como la tracional “Romería de la Virgen” y se recuperan otras como el canto de “Los mayos”. Se intenta ahora rescatar esta “castiza fiesta tan popular y tan simpática que injustamente habíamos olvidado”. En el marco del canto de Los mayos, que se celebra durante dos noches, Andrés García representa la jota manchega “Por el Atajo” siendo aclamado por el pueblo que abarrota la Plaza. Otras personas que intervienen como coristas o cantando folías serán: Antonio Toro, Carmencita Reyes o Maruja Jiménez. Dado el éxito de “Por el Atajo”, se decide representarla en formato de zarzuela en el Teatro local, a cargo de los letristas Alfredo Atienza y Antonio Martínez, y el músico Arturo Alarcón.
      Pero es que además por aquél entonces también en La Roda, ¡había árboles! Revisando la publicación El Defensor de Albacete, aunque no hayemos muchas referencias a nuestro pueblo, casualmente me encontré con un curioso artículo que a continuación reproduzco parcialmente. Lleva por título “Por tierras de Albacete. Una visión nocturna de La Roda” y fue escrito por Fernando Gil Ferraut: “Doble hilera de árboles, sobre los bordes de la amplia carretera. A nuestra derecha un bello parterre en el que destaca una fuente coquetona de mosaicos sobre la que cuatro luces, proyectan una luz deficiente. Más árboles cuya nota verde oscuro en la noche, tan bien rima con nuestra manera de sentir el paisaje urbano. Un obelisco truncado que no queremos saber qué solemniza, y más árboles que nos escoltan y nos preceden y hasta parecen seguirnos, porque en la noche todos parecen iguales, hasta una plaza grande, irregular, en la que sobre viejas casonas señoriales y junto a escudos de rancia progenie nobiliaria, campean letreros luminosos, rótulos modernos, señales indicadoras (…). Vosotros me hablaréis de vuestra historia, de las bellezas de vuestra querida Roda, de las buenas cualidades que atesora el alma de vuestros conciudadanos. Pero yo, sin necesitaros a vosotros, se de las bellezas de que me hablaréis -me refiero a las anímicas- porque quien ama y cuida al árbol, con la ternura y con la solicitud con que vosotros lo habéis hecho, no puede ser malo, tiene que ser forzosamente bueno. Yo os adelanto hoy, en estas cuartillas mías que han de tener una continuación en otras mañanas, que difícilmente borraréis de mi mente esta impresión agradabilísima de vuestros árboles y de vuestro jardín”.
     A pesar de gozar nuestros paisanos de por aquel entonces de una variada vida cultural o de ver árboles en sus calles, aún así digo, existen voces discordantes que a veces con razón (por lo que respecta al campo de fútbol o el Instituto de Educación Secundaria) la ven insuficiente. En junio de 1935, Braulio de Miguel publicaba en el Agricultor, un interesante artículo titulado “El pueblo se lo merece” que venía a decir lo siguiente: “Nos crean un campo de fútbol (…) y al día siguiente, ignorando sus causas, se le cierran las puertas a este deporte. Teníamos una Semana Santa como no había otra en nuestras inmediaciones, con sus cofradías, con sus admirables imágenes y ahora ¿qué tenemos? Cerca la fecha de quedarnos sin cofrades. Un Instituto de Enseñanza Secundaria por el que tanto han trabajado conocidos rodenses, que también se nos fue. Una plaza de toros, con su correspondiente afluencia (…) y siguiendo la ruta, la vemos desmoronarse, y sin ver construir la nueva”.
      A continuación de estas palabras, avanzaremos con respecto a uno de los grandes asuntos de todo el periodo: la necesidad de locales para escuelas. A pesar de la insistencia con que los señores ediles reclaman la creación de nuevas aulas, a la altura de 1934 ningún local nuevo ha visto la luz. Parece ser que ningún equipo de gobierno ha intentado solucionar el problema de manera definitiva. Sólo Vicente Arenas Ortega elevó al Ministerio de Instrucción Pública una petición que posteriormente fue anulada por otra nueva. Finalmente, según informaciones aparecidas en el Agricultor Manchego en enero de 1935, en breve comenzaría la construcción del Colegio Juan Ramón Ramírez, proyecto éste que llevaba años esperando ser materializado. La Comisión realizadora de la Escuela, acordaba de entre varios aspectos técnicos y presupuestarios, la ubicación del nuevo Centro escolar: “teniendo en cuenta la gran población existente en las nuevas barriadas de la Estación, Terreros y Molino de Viento, y la enorme distancia existente entre dichos puntos al centro de la población, se acuerda construir la Escuela, que constará de una de niños, otra de niñas y una mixta de párvulos, en la Avenida de Don Juan García González, inmediata a donde se halla instalada la Báscula municipal”. Éstas son las últimas noticias que tenemos en el Agricultor Manchego sobre la construcción de la Escuela.
     A partir de noviembre de 1935, podemos volver a consultar los Libros de Actas de Plenos (ya dijimos que faltaba el libro que va de marzo de 1934 a noviembre de 1935). En ellas se suceden interminables mociones y escritos sobre todo de maestros, aunque también de la oposición socialista, censurando las condiciones ruinosas de los alojamientos, la falta de locales escolares o el mal estado de los existentes: “es una pena que un pueblo como La Roda de 12.000 habitantes y situado tan estratégicamente no cuente con escuelas adecuadas, pues las que hay, están en un estado pésimo de seguridad e higiene. Se debe solucionar inmediatamente todas las obras de edificación de escuelas que hay solicitadas cuya resolución es muy lenta sobre todo de que la situación económica es angustiosa” (Libros Actas Plenos, feb-36). Las obras comenzaron en vísperas de la guerra pero éstas se vieron paralizadas fruto de los acontecimientos. A la altura de enero de 1938 se denuncia en un Acta la “inútil” campaña que se hizo en el Agricultor Manchego en favor de la Escuela, cuyas obras no han concluido todavía y en cuyo interior se alojan cinco familias gitanas: “oprobio, vergüenza e indignación causa el estado en que se encuentran hoy las Escuelas en construcción frente a la Báscula municipal convertidas en albergue. Hoy mismo hay allí habitando cinco familias en lo que han de ser clases; habitaciones a las que solo falta enlucirse han echado lumbre en sus rincones y hay el peligro que haya que picar para evitar el color del humo en el enlucido posterior. El resto del edificio está convertido en cuadras, haciendo que lo que había de ser laboratorio en donde se había de forjar el futuro ciudadano, sea hoy una cuadra o lugar de evacuación (…)”.
      En artículos anteriores veíamos cómo en enero de 1933 se aprobaba la instalación de una Cantina escolar para el recogimiento de niños pobres. Será en junio de 1934 cuando la Cantina sea definitivamente inaugurada. Recordemos las palabras que recoge el Libro de Plenos de enero de 1933: la Escuela nacional “se las ingenia para allegar recursos con los cuales dar comida durante los meses de invierno a los niños pobres de nuestro pueblo, a esos desgraciados que faltos de recursos para satisfacer las más perentorias necesidades de la vida, pululan por estas calles en demanda del pedazo de pan con que reponer sus fuerzas, arrastrando sus miserias, prontos a penetrar en el piélago del vicio, y que faltos de la fuerza y del conocimiento necesario para resistir la tentación que le brindan los sentidos, se despeñan pronto en los vicios del mal, aunque ciertamente, la sociedad que los abandonó y el medio en que se desenvuelven, y no ellos, son los responsables de su desgracia (…)”. El 10 de junio se abre una suscripción de donativos para la cantina. La aportación más importante vendrá de parte de los maestros nacionales.
       También en junio de 1933 se debatía en Pleno sobre la creación de un centro sanitario en la localidad. Un año después, el 17 de junio de 1934, se inauguraba lo que se dio en llamarse Centro Primario de Higiene Rural, en un local anejo al Asilo-Hospital. Aparte de la sección maternal e infantil, la función primordial de este centro recaerá en la prevención y control de la tuberculosis: la enfermedad más extendida y temida en aquella época. En el Agricultor Manchego se pueden encontrar varios artículos interesantes escritos por profesionales del Centro sanitario sobre la infección tuberculosa. La lucha contra la tuberculosis había comenzado a organizarse oficialmente en España durante la Segunda República. La Revista Española de Tuberculosis es una excelente fuente de información para el estudio de esta enfermedad y grave problema social entre 1931 y 1936.
      Y llegados a este punto, una vez analizados algunos de los aspectos más interesantes -que nosotros sepamos- sobre panorama social y cultural del periodo, no me queda más tarea que la culminar este resumen remitiéndome al trabajo de mi amigo y gran conocedor de estos asuntos, Luis Fraile. “La última verbena”, que Luis publicara en el periódico digital Crónica La Roda, venía a hacer referencia a la “Verbena de la prensa”, acto organizado por el Roda Fuerte para el sábado 18 de julio de 1936. La publicación de Luis Fraile consta de tres artículos que pueden seguir en el siguiente enlace: http://cronicalaroda.es/2013/08/26/la-ultima-verbena-18-de-julio-de-1936/
     Junto a la verbena, y la gran cantidad de veladas teatrales y conciertos que por aquella época se celebran, también se habían organizado diversos certámenes como los de Miss Roda Fuerte 1936, el concurso del Vestido o el de Mantones de Manila. En la terraza de verano Cervantes se anunciaba para el día 19 la inauguración de la temporada con la proyección de la película “Las nuevas aventuras de Tarzán”. Pero tanto en las calles como en las casas, como en los corazones de las gentes, también había otros temas de conversación, desde luego preocupantes pues el esperado golpe militar no dejaba de ser un temido secreto a voces. Aquel sábado noche del 18 de julio de 1936, mientras varios militares y paisanos falangistas esperaban el momento de “actuar”, la “Última verbena” era un éxito festivo. La vida continuaba...